BRAVO, SANDRA SABATÉS

MIKEL LABASTIDA

Apropósito de la polémica sentencia en el juicio de 'La Manada' hemos leído y oído muchas opiniones. Hay una crítica generalizada ante la decisión adoptada por los jueces y por lo que puede influir en un montón de mujeres. Han pasado varios días y el runrún no cesa. Es lógico. Ha habido una respuesta contundente y la sensación generalizada de que esta determinación respecto al suceso en los Sanfermines no puede quedar impune. Entre todos y todas los que han alzado su voz y han aprovechado la popularidad para elevar su queja, yo me rindo al discurso que Sandra Sabatés espetó el mismo jueves. Uno lo escucha y sólo puede decir bravo. No se puede ser más contundente, explicar mejor y hablar más claro. A unos cuantos se lo pondría en bucle para que entendiesen la gravedad del asunto.

«La sentencia de 'La Manada' obliga a la víctima a probar que hubo violencia o intimidación; es decir, para este tribunal no es suficiente que cinco hombres metan a una chica en un portal, la agredan sexualmente sin su consentimiento, la graben, compartan el vídeo y presuman de sus actos. Si una mujer no se defiende porque el miedo la paraliza no es violación», dijo la presentadora, después de que Wyoming le diese paso. «En un robo la Policía te recomienda que no opongas resistencia porque tu vida puede correr peligro, pero en una violación parece que la Justicia quiere que las mujeres nos resistamos aunque esto suponga que nos maten», remató. Puso después el ejemplo de Nagore Laffage, que años atrás, por mostrar resistencia, terminó muerta. «Esta sentencia tenía la oportunidad de hacer historia y demostrar a las mujeres que el sistema judicial las protege. Sin embargo, pasará a la historia por dejarnos todavía un poco más desprotegidas», concluyó.

Sabatés siempre ha sido un valor seguro de 'El intermedio', pero el otro día se reveló por la firmeza de su mensaje. Seguramente tuvo guionistas y periodistas que le ayudaron, no lo dudo, pero ella supo darle el tono y la convicción de manera sobresaliente. A falta de sentencias justas, necesitamos mensajes valientes para no caer en el desaliento. Bravo, Sandra.

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