EL AMOR ES COSA DE TRES

EL AMOR ES  COSA DE TRES

ANTON MERIKAETXEBARRIA

Dos profesores de secundaria, Filippo y Ernesto, de personalidades opuestas pero amigos de toda la vida, se acaban enemistando al fin por el amor de una mujer, desconcertada ante la torpeza afectiva de ambos zascandiles. 'Bendita ignorancia' se convierte así en una tontorrona comedieta italiana, firmada por un realizador del montón, que no resiste el menor análisis. Desde luego, apena ver el callejón sin salida en que se encuentra sumido el un día innovador cine italiano, incapaz de superar una crisis que dura ya demasiado tiempo.

Uno de los personajes es adicto a las nuevas tecnologías, mientras que el otro aborrece una cacharrería que corre el peligro de quedarse anticuada de repente. Tened en cuenta que el implante de microchips en el cerebro ya no es cosa del futuro, puesto que Theodore Berger, ingeniero biomédico y neurocientífico, lleva más de veinte años dedicado a la creación de microchips electrónicos para insertarlos en nuestro cuerpo, en nuestro cerebro. Artilugios capaces de proporcionar las aplicaciones más relevantes para la especie humana. 'Bendita ignorancia' pasa de puntillas sobre todo ello, para limitarse a describir un enredo romántico, metido con calzador.

Esta vez, el abuso de las nuevas tecnologías es puesto en solfa de forma muy burda, al tiempo que tanto el locuaz Filippo como el acomplejado Ernesto se muestran incapaces de comprender el universo femenino, de aceptar que es una carga demasiado pesada para un solo corazón sufrir por dos. El resto es un intento fallido de análisis sociológico, que no va más allá de los arquetipos, sin talento para establecer la radiografía de toda una clase social. Por otra parte, la cinta de Massimiliano Bruno pone al descubierto las limitaciones interpretativas de Alessandro Gassman, hijo del inolvidable comediante romano Vittorio Gassman ('Perfume de mujer'. Dino Risi, 1974).

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