La Rioja

«No sé cómo acabará esto»

El actor define a su personaje como un tipo «imprevisible, como Messi». :: antena 3
El actor define a su personaje como un tipo «imprevisible, como Messi». :: antena 3
  • Pedro Alonso es Berlín, el perturbador cabecilla de la banda de atracadores de 'La Casa de Papel'. «Es un hombre que para el tiempo». La serie de Antena 3 se despide hasta otoño.

Sin gritos ni exabruptos, Berlín, el cabecilla de la banda de atracadores de 'La Casa de Papel', consigue helar la sangre a sus rehenes con solo una mirada. «Es un hombre que para el tiempo», explica el actor Pedro Alonso (Vigo, 1971), responsable de dar vida a este personaje siniestro y carismático a la vez. La serie de Antena 3 se despide esta noche (a partir de las 22.30 horas) ya que hará un parón veraniego para regresar en otoño.

¿Cuánto de Berlín es creación suya?

Te diría un millón de cosas ahora mismo, pero da igual lo que uno trabaje o lo conectado que esté con un personaje, si no hay mimbres o guion que te permita volar uno no vuela. Lo que sí siento es que cuando me ofrecieron este personaje supe que tenía mucho potencial, un hilo maravilloso del que tirar. Además noto que al público le está gustando.

Nunca se sabe por dónde va a salir.

Va a la contra del género, normalmente estos son personajes testosterónicos, que se congestionan mucho, y sin embargo este es un hombre que para el tiempo. Eso para un actor es un ejercicio riquísimo porque trabajas mucho con la respiración, un regalo que hay que cuidar y que disfruto mucho.

¿Cuesta domarlo?

Lo que cuesta es que no parezca que te sabes los guiones, que parezca verdad. Es como la discusión entre quién es mejor, si Cristiano Ronaldo o Messi; al primero le reconozco una categoría increíble, pero Messi... ni él mismo sabe lo que va a hacer, lo imprevisible es magia. Berlín, como personaje, tiene algo de eso.

Es como el chamán de la microsociedad de 'La Casa de Papel'.

A él las convenciones se la bufan, juega con otras convenciones más selváticas. Sí, es como un chamán que utiliza sus dones de una forma no necesariamente luminosa. Y lo de la microsociedad es totalmente cierto, para mí una clave es que ellos crean en su encierro una realidad paralela. Berlín en estos últimos capítulos tiene la muerte pegada a los talones, sabe lo que se juega y se muestra tal cual es.

¿Va a explotar todo al final?

Todos nosotros tenemos nuestras teorías de lo que va a pasar, pero no sabemos el final todavía (risas). Ya sabes cómo es la tele, las series tienen su propio ADN pero luego se desarrollan día a día durante el rodaje.

Cara de bueno

¿De qué referencias ha tirado?

Antes pensaba que la originalidad era una aspiración importante, pero el ejercicio de la profesión me ha hecho ser más humilde y valoro más las referencias. Yo soy muy malo copiando pero sí valgo para robar, así que me nutro de todo lo que puedo. Me encantan Marlon Brando, John Malkovich o Jack Nicholson. A la olla le meto muchas cosas.

Ha pasado de ser cura en 'Padre Casares' a villano.

Siempre me ha dado igual el perfil de mis personajes, no me gusta ponerles etiquetas. Aunque de salida sea el villano de la historia me interesa la humanidad del personaje. He tenido ciclos, como cuando estaba haciendo 'Padre Casares', que las señoras me decían que con la cara que tenía solo podía hacer de bueno. Me quedo con ese reconocimiento.

¿Qué haría con esos 300 millones del atraco?

Primero dije que inventaría un programa para resetear las cabezas de los poderosos del mundo y ponerlas a cero. Pero creo que me gustaría tener una de esas casas que tenía Picasso, que le permitían pintar en un salón que daba a un jardín. Tengo una vida sencilla y para mí trabajar es una forma de estar en el mundo. Con tener unos pinceles, un lugar donde dormir y alimento ya me basta.

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