La Rioja

LAS MUJERES EN LA TELE

Fue sorprendente hace unos días escuchar a la actriz Jessica Chastain que le resultaba «preocupante» cómo el mundo veía a las mujeres, fijándose en las películas que había podido contemplar como jurado del Festival de Cannes. «Hay varias excepciones, pero, en general, la representación de los personajes femeninos ha sido lo que más me ha sorprendido. Espero que cuando haya más mujeres encargadas de contar las historias también tendremos personajes femeninos en los que podamos reconocernos», explicó la intérprete en un alegato que no dejó indiferente a nadie y que puso de manifiesto la falta de miradas femeninas en el cine. Esta semana, la Asociación de Mujeres Cineastas sacó a relucir un estudio en el que se desvelaba que solo el 36% de las películas españolas tienen protagonistas femeninas y su representación está muy estereotipada. Existe una discriminación evidente y la desigualdad respecto al género masculino es imposible de disimular.

En medio de este panorama, la televisión americana lleva, sin embargo, una temporada en la que se encadenan estrenos que sitúan a la mujer, sus problemáticas y sus inquietudes en el centro del debate. Lo hizo con 'Big Little Lies', con unas soberbias Nicole Kidman y Reese Witherspoon abordando temas como el maltrato o la frustración tras la maternidad. Y con 'Feud', con las también estupendas Jessica Lange y Susan Sarandon, en la que se analizaba el envejecimiento, la dictadura de los cánones de belleza y la dependencia del poder masculino.

Y hay otro título en la actualidad que está poniendo sobre la mesa el discurso feminista, tomando como punto de partida una novela de Margaret Atwood escrita en 1985, que los guionistas han sabido actualizar y trasladar a nuestros días con notable fortuna. Elisabeth Moss está excepcional interpretando a una joven que es obligada a vivir como una concubina cuya principal función es procrear. La acción se desarrolla en un momento futuro en el que la sociedad ha dejado atrás los valores modernos y la mujer está condenada a servir y a fecundar. Una visión terrorífica de un futuro que sabe a presente.

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