La Rioja

30 Cuidado con la animadora

La protagonista de la serie, Sarah Michelle Gellar. :: r. c.
La protagonista de la serie, Sarah Michelle Gellar. :: r. c.
  • Parecía una producción juvenil de corte fantástico como tantas otras, pero logró romper moldes por su discurso feminista y por cómo plasmaba los problemas de los adolescentes

Veinte años ha cumplido en 2017 el estreno de este título, que en principio iba destinado a ser producción menor y al final se ha convertido en serie de culto. Como tal se recuerda dos décadas después. A propósito de su aniversario, se ha señalado que supo evolucionar el género juvenil que solía verse por televisión. Y que su protagonista marcó un antes y un después para las heroínas que vinieron más tarde. Pero, sobre todo, se ha destacado el tono subversivo que se desprendía de las historias que narraba.

Vayamos por partes. Retrocedamos a los años noventa, cuando en 1992 se estrenaba una película bastante simplona con el título de 'Buffy, la cazavampiros' (en la original era 'Buffy, the Vampire Slayer') sobre una animadora del equipo de baloncesto de un instituto de Los Ángeles a la que se le informa de que posee unas habilidades especiales para luchar contra los vampiros. Por ello, le tocará enfrentarse con uno llamado Lothos, que hasta ese momento había acabado con todas las guerreras que se habían enfrentado a él. Con Buffy sería diferente, porque ella sí lograría vencerle.

El filme despertó poco entusiasmo entre los críticos y el público. Y con razón, porque fue un título fallido por múltiples cuestiones de forma y fondo. Pese a todo, en él ya se dejaban ver algunos de los conceptos que después se desarrollaron mejor en la serie, como el del poder femenino. Y es que 'Buffy' es hoy en día citado en múltiples estudios audiovisuales como ejemplo de relato feminista. De hecho, en la película conseguía vencer al Rey Vampiro gracias a creer en ella misma y mantenerse fiel a sus convicciones y su forma de ser, sin seguir los patrones que le marcaba la sociedad. Que cada cual realice la segunda (o tercera) lectura como quiera.

La película (que contaba en su reparto con Luke Perry, Hillary Swank, David Arquette, Donald Sutherland o Ben Affleck) quedó olvidada en un cajón (el de fracasos) del que nadie creyó que volvería a salir.

Pero salió. Joss Whedon, su creador, se había quedado con las ganas de dar mejor forma a su proyecto. Él quería abordar diferentes temáticas y asuntos sociales a través de los convencionalismos del género fantástico y con las licencias que una producción superficial sobre vampiros podía conceder. Pero con la película no había estado atinado. Por eso planificó la serie. Lo que ocurre es que nadie la quería, teniendo en cuenta que su precedente no había precisamente triunfado. Hasta que The WB, atraída por la repercusión de otras propuestas juveniles, le dio el visto bueno.

En Sunnydale

Y así comenzó a emitirse una historia que protagonizó Sarah Michelle Gellar, que se puso en la piel de la estudiante de secundaria a la que se le encomienda combatir contra las fuerzas del mal, labor para la que contaría con la ayuda de varios amigos. La acción se desarrollaba en la ciudad ficticia de Sunnydale, California, y la localización principal era la escuela situada encima de La boca del infierno. Nada menos.

La serie iba de vampiros, demonios y otros seres malévolos y sobre quienes luchan contra ellos. A quien se quiera quedar con eso, este producto le agradaría como medio de entretenimiento. Pero podía irse más allá. Detrás de cada argumento de 'Buffy' había intenciones soterradas, diálogos cargados de ironía y unas ganas infinitas de romper convencionalismos y sorprender. Y los guionistas lo consiguieron. Hablaron de adicciones, de diferencias de género, de sexualidad, de conflictos internos, de frustraciones... Aunque la serie comenzó con unos planteamientos y andamiajes tibios (el bajo presupuesto ayudaba poco), fue tomando forma y ganando enteros a medida que pasaban temporadas. Y tuvo siete.

Llamaba la atención la forma en que estaban dibujados los roles femeninos, empezando por la protagonista, una mujer independiente, capaz de plantar cara a los hombres, segura de sí misma y valiente a la hora de encarar sus relaciones sentimentales y sexuales. Y a su alrededor hubo otras féminas con similar fuerza. Muy recordadas son Willow y Tara, que mantuvieron una relación homosexual, de las primeras vistas en televisión.

Su romance ayudó a muchas chicas, que se vieron representadas al fin en la pequeña pantalla. Esa máxima ha sido muy repetida con 'Buffy', porque en el fondo esta producción se volcó en la diferencia, en aquellas personas que durante su adolescencia se sienten incomprendidos. La serie lanzaba un mensaje para todos ellos y para los jóvenes desorientados en general. No estáis solos -gritaba este título-, hay muchas otras personas como vosotros. 144 episodios tuvo la producción, que concluyó en 2003 y cuyo reparto se reunió hace poco para rememorar aquel rodaje.

LO QUE NO SABÍAS...

Capítulo musical. Muy celebrado fue ese episodio -titulado 'One more, with feeling'- en el que un demonio lanzó un hechizo sobre la ciudad de Sunnydale que obligaba a todos los habitantes a relacionarse a través de canciones y bailes.

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