La Rioja
El actor Lluis Homar. :: efe
El actor Lluis Homar. :: efe

«Ni Almodóvar es el demonio ni yo un ángel»

  • Lluis Homar se desnuda en 'Ahora empieza todo', un libro en el que confiesa su turbulenta relación con el director manchego. «Pensé que ya había perdonado»

Se subió a un escenario a los seis años de edad y desde entonces ha vivido entre los focos del cine, las tablas del teatro y los set de rodaje de la televisión. Lluis Homar (Barcelona, 1957) hace un alto en el camino para mirar atrás con 'Ahora empieza todo', unas memorias alumbradas con la vocación de «ser útiles a quien le puedan valer», y en las que recuerda el «infierno» de trabajar con Pedro Almodóvar. Pasando por la niñez, y hasta hoy.

¿Sentía la necesidad de desnudarse en este libro?

Realmente no fue idea mía; me lo propusieron y me cogió en un momento en el que estaba muy cansado y un poco bajo de moral. Pensé que podía ser útil compartir mi recorrido personal con gente a la que le pudiera valer, no porque sintiera la necesidad de contar lo que me ha pasado. Todo pese a que, durante mucho tiempo, intenté huir de mí.

¿Le ha resultado terapéutico?

Absolutamente, es el fruto de una actitud mía que viene de muy lejos. He aprendido más con las cosas que no me han salido que con las que me han salido, aunque lo haya pasado mal.

Por eso dice que «lo que ha pasado es lo mejor que podía pasar porque ha pasado».

Para aceptar lo que te ha pasado muchas veces tienes que pasar por el perdón. Yo pensaba que ya había perdonado, pero cuando lo removí todo me di cuenta de que no, que todavía tenía resentimiento dentro. Todos hacemos daño y a todos nos hacen daño; cuando perdonas aceptas que lo que te ha pasado es lo mejor que te podía pasar y eliminas esa rabia.

Ha confesado su turbulenta relación con Almodóvar.

Eso ha cogido una dimensión que no me hace ningún favor a mí ni al espíritu del libro. Yo no pretendo ser notario de lo que ha pasado, es puramente subjetivo. Ni Almodóvar es el demonio, ni yo un ángel; solo digo que me siento corresponsable de ese infierno. Tiene que ver con cómo yo me relaciono con ciertas personas a las que he elevado en un pedestal, son carencias mías. Es una pena que el libro se venda así, no me da ningún gusto.

También revela que estuvo a punto de morir en su infancia.

Con dos años y medio me dejaba morir porque mi cuerpo entendía que había nacido un hermano después de mí y no tenía acceso a mi madre. Es un mecanismo biológico, y eso es jodido porque se me sigue reproduciendo hoy en día. Ser vulnerable no cotiza en ningún lado.

Para los actores quizá más que para otros.

(Risas) Estoy de acuerdo, pero vulnerabilidad con consciencia porque dentro de nuestro mundo a veces somos como niños malcriados. Lo digo con mucho cariño.

Y el Goya le llegó interpretando a un robot en 'Eva'.

Pero era más humano que los seres humanos que lo rodeaban, fue un regalo.

Como los siete millones de espectadores que le vieron interpretar al rey Juan Carlos en TVE.

En principio habían decidido que el personaje hablara normal, pero yo decía que el Rey hablando normal no era creíble, así que les pedí un margen de tiempo y me fui a ver a Manel Fuentes, el menos paródico de sus imitadores. Eso fue clave y funcionó.

¿Su espina clavada es no haber trabajado en Hollywood?

En televisión he tenido personajazos y en cine he hecho personajes con los que estoy encantado, pero a veces uno sueña con hacer el papel de Jack Nicholson en 'Mejor Imposible'. Cruzar el 'charco' me llama, pero siempre que merezca la pena.

¿Cómo será la continuación del libro, lo que le queda por vivir?

Ahora empieza todo, de ahí el título. No tengo el manual de funcionamiento de mi vida y tengo muchos elementos de fragilidad, pero sé que ahora eso depende de mí.

¿Se siente dueño de su carrera?

En teatro sobre todo, en cine y en televisión estoy más entre el sí y el no. El éxito para mí es trabajar desde el entusiasmo después de tantos años.

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