La Rioja

TRANCAS Y PIRATAS

Todas las canciones hablan de ti y las cosas que pasan ya las has visto en una serie. Aunque todavía no hayamos visto monjas volando como en 'The Flying Nun', de Sally Field. El ataque informático de ayer a Telefónica y otras compañías nos recuerda a 'Mr. Robot' (y a algún episodio de la loca 'The Catch', recién cancelada). El informativo de Antena 3 del mediodía ilustró la noticia introduciendo (es un decir) al negro del whatsapp en la parte de arriba de la pantalla. Pero vuelvo a la ficción. En la serie de Sam Esmail los hackers eran activistas y antisistema. Asesinos pero con un halo romántico. Lo que vemos en la vida real es más de delincuentes en busca de dinero.

Los últimos hackers (los de Telefónica) parecían pedir rescate en bitcoins. Por otro lado, un grupo llamado The Dark Overlord extorsionó a Netflix exigiendo una pasta a cambio de no publicar la quinta temporada de 'Orange is the new black', que habían pirateado en un estudio de post-producción (se estrena el 9 de junio). Como la compañía no negoció, los hackers subieron diez episodios a Pirate Bay. Luego escribieron lo siguiente: «No tendría que haber sido así, Netflix. Vais a perder un montón de dinero, mucho más de lo que habría supuesto aceptar nuestra modesta oferta. Nos da vergüenza respirar el mismo aire que vosotros. Imaginábamos que una empresa pragmática como la vuestra iba a entender los beneficios de cooperar de forma razonable». Hay que tener desfachatez y creer en la bondad del mal.

Con 'El cuento de la doncella', serie basada en la inquietante obra de Margaret Atwood, se habla de novela de anticipación. Bastante tiene con ser distópica. Esas cosas contra las mujeres estarán pasando en el Daesh o en Boko Haram, no en Occidente. Al menos de manera sistemática. A veces la realidad no es la ficción. Aquí como mucho te despiden de una gasolinera por no querer llevar minifalda (con leggins). Hombre, obligar a llevar leggins. Ahora mismo tengo más miedo de que mi ordenador se vaya al garete que de ser esclavizada y tener que llevar hábito con toca (no voladora) en la república de Gilead.

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