La Rioja

NIÑOS ADORABLES

Por norma general, los niños en la tele me dan pereza. Cada vez que aparece uno en una serie me echo a temblar, porque rara es la ocasión en que su papel resulte lo suficientemente creíble o justificado. Excepto en 'Broadchurch' o en 'The Missing', que desaparecen en el primer episodio. Suelen estorbar en la trama, por adorables que parezcan. Jamás ha habido un niño tan adorable que la madre no quiera poner a dormir, como dijo Ralph Waldo Emerson. Luego están los protagonistas de 'talents', a los que los padres sueltan para que muestren todas sus habilidades. Y así los vemos cocinar, cantar o haciendo malabarismos.

Los niños sólo me interesan si son como los que interrumpieron hace unos días al profesor Robert Kelly, mientras concedía una entrevista a la BBC. Primero fue su hija la que entró alegremente en el despacho desde el que su padre estaba interviniendo en directo en un informativo del canal británico. La niña, ajena a los quehaceres de su progenitor, se acercó a él bailando y seguramente no entendería por qué su padre trataba de quitársela de encima con su brazo y sin siquiera mirarla. Por si alguien no se había dado cuenta, el presentador subrayó la presencia de la pequeña y el entrevistado puso cara de 'tierra trágame'. Y eso que aún no era consciente de que su segundo hijo también hacía acto de presencia subido a su tacatá. Faltaba por aparecer la madre, que entró en la habitación como una poseída y arrastró a los niños para sacarlos de allí. Ojalá hubiese más entrevistas así en nuestra tele, con pequeños poniendo en apuros a sus padres.

El caso es que de eso va el nuevo programa de Cantizano en TVE, aunque el resultado sea menos natural. Pese a todo, al menos en la primera emisión, los participantes de 'Jugando con las estrellas' no se hicieron repelentes al espectador. Ayudó mucho la duración del espacio. Fue corto. Eso siempre viene bien. No es el caso de 'La Voz', el otro concurso con críos que se ha asomado a la pantalla este fin de semana. Aquí no hubo sorpresa; más de lo mismo, más niños adorables que cantan y que cualquiera quisiera poner a dormir.

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