La Rioja

30 EUROS

Apuesto a que al repartidor que le ha tocado pagar 30 euros por darle una torta al youtuber que se hizo famoso por llamarle «caranchoa» le habrá parecido el dinero mejor invertido del mundo. No seré yo quien anime desde aquí a resolver nada por medio de guantazos. Ni mucho menos. Pero reconozcamos que hay gente que parece que los va buscando. Qué le vamos a hacer, vivimos en tiempos en que concedemos más dedicación e importancia a la tontería que a lo realmente serio. ¿Cuánto espacio se le ha dedicado al discurso que le soltó Mulet a la Milá a propósito de 'La enzima prodigiosa'? Mínimo. De lo que se hablaba y lo que acaparaba titulares era que la presentadora le había llamado «gordo». El youtuber le dijo «caranchoa» al repartidor y la periodista le llamó «gordo» al bioquímico. Que no hay ningún problema en ser gordo, pero ella lo dijo con ánimo ofensivo.

La lista de tonterías dichas en televisión en los últimos días la encabeza Alessandro Lecquio, que desde el matinal de Ana Rosa le dio lecciones a Samantha Villar sobre cómo ser buena o mala madre. Porque al parecer solo hay una manera. A este respecto se dicen y escriben muchas tontadas, reconozcámoslo también. En un plató cercano andaban los de 'Sálvame' con un asunto de enjundia. El magacín invitó a un grupo de especialistas en tratamiento de piojos y liendres para que detectase entre sus colaboradores al que llevara el pelo contaminado con esta plaga. Y al parecer la que alojaba a los animalitos era Mónica Hoyos, que ahora se debate ante la difícil decisión de volver o no al programa. No me dirán que el repartidor de paquetes no tendría mucho trabajo en algunas cadenas.

En la morada de Bertín, a falta de comentarios con tufo machista («toma este delantal para que se lo regales a tu madre o a tu novia», le dijo a Miguel Poveda hace unos días), esta semana se escuchó una psicofonía. Hay quien aparece con pasteles o vino cuando le invitan a casa de otro, pero Iker Jiménez y esposa llevan fantasmas y voces paranormales. El cantante se asustó. Esta vez se dio la vuelta a la tortilla. En el resto de entregas éramos los espectadores los que terminábamos espantados.