La Rioja

GALAS Y GALAS

Es cierto que la mayoría de galas televisadas se hacen aburridas por bienintencionadas o bien ideadas que sean. Al final siempre se cuela algún discurso más largo de la cuenta, un gag que no termina de encajar o una actuación que nadie entiende qué pinta ahí. Pasa con los Oscar, con los Globos de Oro o con los Grammy. Ninguna se salva. Conviene recordarlo cuando nos ponemos a criticar los Goya -que, dicho sea de paso, se ha convertido en una costumbre nacional-. En todas las partes cuecen habas. Pese a todo, las diferencias en ocasiones son abismales. Hay lugares donde saben hacer espectáculos y otros en los que queda muchísimo camino por discurrir. Uno veía, en la madrugada del domingo al lunes, el espectáculo que dio Lady Gaga en el 'Half Time' del Super Bowl con ese despliegue de drones, de saltos al vacío y de fuegos artificiales, y era digno de admirar. Luego pensaba en el pobre Dani Rovira cantando 'La bien pagá', en ese escenario en el que entregaron los Goya que no cabía ni un alfiler, y en la moqueta raída que tenía el auditorio donde se celebró la ceremonia y no podía menos que lamentarse y sentir un poco de vergüenza ajena. Es verdad que las comparaciones son odiosas e injustas muchas veces. Y que para el show de la Gaga se destinaron 10 millones de dólares, una cantidad a la que ni se acerca el global de presupuestos con los que han contado las 31 entregas de la historia de los premios del cine español.

La cuestión, sin embargo, no es tanto de cifra económica sino de sentido de la oportunidad y del espectáculo. Los americanos lo tienen claro. Saben cuándo hay que echar el resto. Y el intermedio de la competición deportiva es uno de esos momentos. Nada menos que 110 millones de espectadores estaban atentos a la pantalla como para desperdiciar la ocasión. La gala de los Goya también consigue reunir a un buen número de espectadores (fue líder la noche del sábado) y nunca se aprovecha. No se trata sólo de disponer de dinero, sino de usar bien los recursos y de agudizar el ingenio y, sobre todo, de tener en cuenta que además de entregar premios esa gala debe ser un show que entretenga y agrade al público en general.