La Rioja

ARTE DE SEGUIR

Año nuevo, la misma vida y la misma muerte, con diversas variantes, como la ensayada con gran éxito en Turquía. Un único atacante que por cierto ha huido sin dejar rastro, ha aprovechado la fiesta de fin de año para hacerla coincidir con el fin de la vida de 39 personas en Estambul. Son noticias antiguas, ya que eso sucedió el año pasado, pero lo que no pierde actualidad es la venganza. El ser humano, que quizá sea un animal inconsolable, es sobre todo un ser vengativo, hasta el punto de que se toma la revancha sin necesidad de haber recibido la ofensa. ¿Es cierto que Turquía ha pagado con esta matanza su intervención en la guerra de Siria? Cualquier excusa es buena porque lo que más les gusta a algunos bípedos implumes es eliminar a otros. Antes de que se cumpla la profecía de Einstein, que dijo que la próxima guerra mundial se llevará a cabo con piedras, hay que aprovechar el tiempo para comprar y vender armas. El mundo es un arsenal. Estamos armados hasta los dientes y hasta las dentaduras postizas de los industriales de las batallas, que siguen haciendo creer a todos que mueren por sus patrias, cuando la realidad es que mueren por ellos y su industria.

El papa Francisco llama a la reconciliación que nunca ha existido, pero al mismo tiempo, el arzobispo de Caracas, Jorge Urosa, le pide a los venezolanos que se rebelen contra la dictadura de Maduro. Venezuela, que era una de las naciones más ricas del mundo, es ahora el segundo país más violento, con más muertos por cada 100.000 habitantes. Son los llamados 'delitos de hambre'. La gente no muere en las trincheras, sino asaltando los escaparates o quitándose la comida unos a otros. Las comparaciones, que solo son odiosas para una de las partes comparadas, son siempre necesarias. Nuestro ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, dice que la amenaza yihadista es permanente, pero la ciudadanía no debe obsesionarse. Omite decirnos cómo se hace eso. Nosotros sabemos que hay que seguir. Un difícil arte. Sigamos aprendiendo.