La Rioja

El mayor espectáculo

Jon Snow, uno de los protagonistas de la serie. :: r. c.
Jon Snow, uno de los protagonistas de la serie. :: r. c.
  • La lucha de poder en Poniente ha dado lugar a una serie de intrigas, batallas, romances, dragones y lobos huargos. Lo mismo gusta a consumidores de ficciones políticas que a amantes de historias de fantasía o de culebrones

'El Príncipe', el célebre libro de Maquiavelo, es una guía perfecta para analizar 'Canción de hielo y fuego', la saga literaria escrita por George R. R. Martin en la que se basa 'Juego de Tronos'. La Guerra de los Siete Reinos sigue el patrón de la lucha por el poder analizada por el autor italiano. Es una idea que defiende Marcus Schulzke en un artículo para el libro en torno a esta serie que publicó la editorial Errata Naturae. No es la única comparación filosófica a la que se ha sometido esta producción, que también ha sido estudiada siguiendo las teorías de Thomas Hobbes o de Foucault.

Lo bueno de este popular título de HBO es que admite lecturas y motivaciones para verla absolutamente diferentes. Se puede disfrutar como una obra de ciencia ficción, como una historia de fantasía, como un tratado político o como un culebrón. Y en cualquiera de estos géneros resulta una producto sobresaliente. Esa versatilidad ha convertido a 'Juego de Tronos' en un fenómeno de masas, que no deja de crecer y que reúne a un público diverso de todo el mundo. No es un título enfocado a un único nicho seriéfilo, aunque pudiera parecerlo en un principio, y eso explica su gran éxito.

David Benioff y D. B. Weiss son amigos desde su época universitaria y han desarrollado una carrera paralela como guionistas. Los dos se asustaron cuando las obras (de gran volumen) de George R. R. Martin cayeron en sus manos. Los dos se engancharon tan pronto como leyeron los primeros capítulos. Los dos se entusiasmaron con la idea de adaptarlas para televisión. No era una labor sencilla.

Se trata de una trama ambientada en una suerte de Edad Media en la que intervienen gigantes, lobos huargos, dragones y criaturas del más allá, por lo que se precisaría una emisora dispuesta a desembolsar una ingente cantidad económica para ponerla en marcha. Era un título que contaba con un gran número de seguidores -tronólogos-, lo cual es un arma de doble filo. Por un lado eso aseguraba un público de partida interesado en la serie, pero también unos jueces implacables que no se iban a conformar con cualquier cosa cuando viesen a sus personajes en pantalla.

Convencer a Martin

La primera traba era convencer a Martin para que vendiese los derechos con el fin de que su universo tomase forma tridimensional. La primera novela de la saga se publicó en 1996. Hasta entonces este escritor había firmado otros trabajos cortos y guiones de televisión. El éxito fue enorme, lo que le animó a seguir escribiendo volúmenes en torno a la lucha de múltiples bandos por conseguir el Trono de Hierro tras la muerte del Rey Robert Baratheon. Esta sucedía en un continente que él mismo había inventado, con sus propias leyendas, pasado e incluso idioma. Las dimensiones de la historia (por la cantidad de personajes, localizaciones y asuntos) era tal que cada libro tardaba años en escribirse. Hasta el momento se han editado cinco y aún faltan dos para cerrar la saga. Los fans reciben cada entrega con absoluta devoción.

El autor de 'Canción de hielo y fuego' quería asegurarse de que Benioff y Weiss eran unos seguidores acérrimos, por lo que la primera vez que se reunieron les planteó una especie de test que incluía preguntas como quién creían que era la madre de Jon Snow -algo que ha provocado teorías y debates y que en la serie se desveló en la sexta temporada-. Sus respuestas convencieron al escritor, que dio su visto bueno al proyecto. Con su beneplácito acudieron a HBO para vender la idea. Y se la compraron. Aunque el episodio piloto tardó tres años en rodarse. No era para menos. Estamos hablando de una ficción que se rueda en ocho países del mundo (incluido España), que cuenta con cientos de actores y que maneja presupuestos desorbitados en cada capítulo.

'Juego de Tronos' como serie se independizó de los libros desde que empezó, eliminando y sintetizando algunas partes y generando sus propios arcos narrativos. Gracias a esto ha sido posible que la adaptación televisiva pueda continuar después de alcanzar a las novelas. Esta decisión fue un acierto y permitió que la producción de HBO adquiriese entidad propia. Y se convirtiese en lo que es.

¿Y qué es? Una contienda por lograr el poder, una batalla con distintas familias como protagonistas, una historia épica entre mundos diferentes, el relato de una serie de criaturas especiales, un cuento a través del cual explicar la sociedad actual. Aunque lo que es sin duda es el mayor espectáculo que cualquier espectador puede seguir en la televisión actual.