La Rioja

EASY

No hay un día en que los actores de 'Stranger Things' no protagonicen una noticia, a cada cual más absurda, que si los niños han cantado un tema de Alaska, que si han descubierto los Peta Zetas o si han repartido sandwiches. Es verdad que ha sido la serie de moda pero la atención que se le presta es desmedida, sobre todo teniendo en cuenta la trascendencia de cada información. Es curioso el excesivo ruido que provocan algunos títulos y el escaso de otros, que pasan sin ninguna pena ni gloria. Y en ciertos casos de forma inmerecida.

Ha sucedido con 'Easy', una producción que Netflix estrenó hace unas semanas y cuya repercusión ha sido nula, pese a que en su elenco figuran actores célebres como Orlando Bloom, Michael Chernus o Elizabeth Reaser. No estaba llamada, desde luego, a provocar los ríos de tinta que han conseguido otras propuestas de la plataforma como 'Narcos' o 'House of Cards'. No. 'Easy' es un proyecto más pequeño, con unas pretensiones más básicas y, sobre todo, con una temática más corriente. Porque esta serie trata de gente corriente, de las cosas corrientes que les ocurren a esas personas, de problemas corrientes. No hay explosiones, ni persecuciones, ni dramones, ni crímenes.

'Easy' habla de sexo, del modo en que los hijos afectan a las relaciones de pareja, de comunicación entre hermanos, de la incertidumbre por los cambios, de la transición a la madurez. Planteamientos sencillos para temas complejos. Son ocho capítulos autoconclusivos, pese a que algunos personajes aparecen en más de un episodio. Supuestamente está rodada siguiendo los códigos del 'mumblecore', que es una corriente del cine 'indie' que se caracteriza por hacer de la falta de medios un signo de distinción. Este punto me interesa poco, me parece más postureo que otra cosa.

'Easy' me hace reflexionar sobre los argumentos de las series. No todo van a ser batallas, narcotraficantes, asesinos en serie. Está bien que de vez en cuando se aborden sin excesos ni pompas asuntos como las primeras citas, lo que ocurre cuando la pasión acaba, las renuncias que nos exige el día a día... Está bien reconocerse a veces en la pantalla.