La Rioja

La tele que muerde

Un buzo observa a un tiburón blanco a través de una urna de cristal. :: discovery channel
Un buzo observa a un tiburón blanco a través de una urna de cristal. :: discovery channel
  • Andy Casagrande filma tiburones en Discovery todo este mes. «Ellos matan para sobrevivir, no pueden salir a comprar la cena como nosotros»

El año pasado 98 personas en todo el mundo fueron atacadas por tiburones. Dos de ellas en las costas de Gran Canaria, en España. Y aunque la posibilidad de que te muerda uno es remota (una de cada cuatro millones) este verano la historia se volvió a repetir en la playa de Elche (Alicante). Un escualo clavó su afilada hilera de dientes en la mano de un hombre de 40 años provocando la psicosis colectiva y que el resto de bañistas salieran despavoridos. Ahora Discovery Channel afronta el reto de nadar con ellos y dar a conocer al 'enemigo' a través de diferentes especiales que se emitirán durante este mes, al que han denominado 'Sharktember'.

«La primera vez que vi un tiburón fue en la televisión, tenía 7 años y quedé fascinado con ellos. Me volví un adicto y decidí que tenía que estudiar biología marina y fotoperiodismo. Dejé mi ciudad, Nueva York, y me trasladé a Ciudad del Cabo (Sudáfrica) para investigarlos más», explica Andy Casagrande, ganador de un Emmy y experto en su filmación. Su amor hacia estos animales es tan grande que, además de cambiar los rascacielos de la gran manzana por las profundidades del océano, defiende su buena fe. «Es un mito que sean monstruos del mal. Si nos graban a cualquiera de nosotros comiendo pollo frito o espaguetis con tomate a cámara lenta, con música de terror y enfocando a nuestros dientes también lo pareceríamos», asegura lanzando una indirecta a la mítica película de Steven Spielberg que puso los pelos de punta a más de uno.

«Los tiburones tienen que ir de caza, acechar a la presa y matarla para poder sobrevivir. Nosotros podemos ir a Starbucks y comprarnos la cena; ellos no. Su vida es muy dura y arriesgada. Podrían resultar dañados en este proceso, porque su boca es muy sensible. Y lo cierto es que ni siquiera prestan mucha atención a los seres humanos. De vez en cuando nos confunden con comida en el agua, pero les gusta estar solos. ¡Menos alguno que quiere ser famoso y salir en la televisión en la Shark Week (semana del tiburón)!», bromea el biólogo.

El susto de DiCaprio

Para poder sumergirse a grabar los reportajes, Casagrande y su equipo utilizan la tecnología más moderna. En primer lugar, se meten dentro de una especie de urnas transparentes y jaulas que les impiden convertirse en el aperitivo de los tiburones. Aunque no se ha librado de algún que otro sustillo. «Un par de ellos me han intentado morder las aletas de buceo o la cámara. Son curiosos y, como no tienen manos ni piernas, utilizan la boca para detectar las cosas», explica. Menos suerte tuvo Leonardo DiCaprio en 2006, cuando fue invitado a una expedición de buceo, un atún se quedó atrapado en la parte superior de la jaula y un escualo saltó a por él, metiéndose en la urna con el actor. «La mitad de su cuerpo estaba dentro y la otra fuera y yo me pegué a la parte inferior. Aún así me mordió un par de veces, pero sobreviví», señaló DiCaprio.

Si los seres humanos son la parte superior de la cadena alimentaria en la Tierra, los tiburones lo son del océano. De ahí su lucha por coexistir. «Si los eliminásemos sería un caos para el ecosistema: la población de focas (principal alimento de los escualos) explotaría y los bancos de peces se incrementarían. Su función, básicamente, es limpiar el mar, ya que cazan presas enfermas y jóvenes. Sería como si quitásemos a todos los hombres del planeta», detalla el biólogo.