La Rioja

DIECISIETE

A veces parece que 'Gran Hermano' sea una gran maniobra de distracción. Que nos ponen en la tele a esa gente para que los odiemos a ellos en lugar de a Rajoy, Sánchez, Iglesias, Rivera o Hernando (los dos). Porque a los bobos de 'First Dates' no te da tiempo a tenerles ojeriza. Pero estos se instalan meses. Y luego se ramifican en otros programas. Lástima que no vayan a seguir ahí cuando volvamos a votar. La edición número 17 en el país que más ediciones tiene se estrenó el jueves con Mercedes Milá en salto de cama despidiéndose de su programa y de sus «niños». Era muy impresionante mirar la grada y descubrir concursantes de hace 15 años. Gente como Íñigo o Patricia. El homo antecesor de Guadalix.

A la vuelta del primer intermedio, Mercedes Milá estaba llorando. Que Mercedes Milá llore como si fuera Carlota Corredera ha sido lo más inquietante. Su entusiasmo juvenil ha dado lugar a la distancia y el cinismo de Jorge Javier Vázquez, que presenta GH como cualquier otro espacio. Muy bien, claro. Pero es otro concepto. Una de las peores cosas de la gala del jueves fue que empezó en todo lo alto. Con el tipo que se quitó la peluca. Con la chica elegida del público. Con el barbudo mamarracho de bicicleta dorada (un Alan Moore pijo). Con el único que parecía normal (el gofrero) llorando como un niño cuando le dicen que todavía no es concursante. Luego el espectáculo decayó. Sobre todo si se recuerda la redonda gala de GH16 con Maite Galdeano (el mayor fenómeno de feria de los últimos años si no contamos a Gabriel Rufián).

El logo y el presentador serán distintos, pero esto es un GH como todos los GH (igual que esa chica a la que preguntaron qué le había parecido la Alhambra y contestó que una Alhambra como todas las Alhambras). Lo extraordinario es que se mantenga incólume (fue el segundo peor estreno de la historia, pero ahí está ese 23,9% de share y los 2.557.000 espectadores). ¿Me voy a extrañar por los especímenes? De esos idiotas y de esos palurdos hay también en los periódicos, en los grandes almacenes o en los hospitales. Es España. La que vota.