La Rioja

VITORIA, EL CANNES DE LA TELEVISIÓN

Dicen que los vascos somos fríos y contenidos a la hora de expresar nuestras emociones. Eso solo lo puede sostener alguien que no haya pisado el FesTVal, el modélico Festival de Televisión de Vitoria, que celebra estos días su octava edición. Uno creía haberlo visto todo en el Festival de Cine Español de Málaga, donde el fervor de los fans llega a provocar estampidas por las calles cuando descubren a uno de sus ídolos. Hasta hay padres que reservan habitaciones en el hotel de lujo epicentro del certamen para que sus niñas estén cerca de los actores que idolatran. Pero fue llegar a la gélida Vitoria en una de las primeras ediciones del FesTVal y asistir a una suerte de locura colectiva cuando los rostros populares de la pequeña pantalla desfilaban por la alfombra roja (naranja). Una imagen: Hugo Silva firmando botes del yogur griego que promocionaba por aquellos días.

La repercusión en la capital alavesa del festival no hace sino constatar la increíble popularidad que otorga la pequeña pantalla a quien sale en ella. El mérito del FesTVal ha sido apropiarse de los mecanismos de glamour con los que se promociona el cine: ¿por qué no va a tener un estreno con focos y champán una serie que reúne cada semana a cuatro millones de espectadores? ¿Por qué no va a recibir la misma atención mediática un programa que una película? Iñaki Gabilondo y José Sacristán, entre otros, recibirán galardones en esta edición. ¿Acaso alguien cree que no los merecen?

Lástima que Telecinco y Mediaset no traigan ningún estreno a Vitoria por tercer año consecutivo en una decisión inexplicable. El volumen de información que genera el certamen constata que hoy en día un espacio triunfa desde el momento en que se empieza hablar de él en las redes sociales, antes incluso de que llegue a los hogares. El FesTVal ya se ha exportado a Murcia y en breve lo hará a Albacete. La ciudad consigue proyección, los vitorianos reciben con alborozo a sus invitados, las cadenas obtienen publicidad para sus novedades y el sector audiovisual agradece un punto de encuentro para una industria mermada por la crisis. Todos contentos.