La Rioja

ALBA Y TERELU

Las dos protagonistas de esta recta final del verano televisivo (a la tele el otoño llega antes que al calendario) están siendo Terelu Campos y Alba Carrillo. Sin necesidad de estar muy al tanto... es más, sin necesidad apenas de verlas por la tele, cualquiera se ha enterado ya de que la hija de María Teresa Campos le está plantando cara a la báscula y que la ex de Feliciano le está plantando cara a la prensa que le pone titulares entre interrogaciones.

En esto tiene razón Alba, en lo de las interrogaciones. Como recurso estilístico tiene un pase, pero como coartada, no. Se quejaba en las redes sociales de un titular que apareció escrito en la pantalla, precisamente en un programa de la cadena donde ella misma está contratada: «¿Ha encontrado un relevo a Feliciano López?». Lo ponían entre interrogaciones por que no lo sabían y con esta fórmula la prensa del corazón lleva años alimentando al monstruo.

A ella le ha molestado y ha tenido que explicar que el chico con el que fue a cenar y al cine era solo un amigo de la infancia. Se queja de que los periodistas no han acertado ni con la película que vieron. Lo que da una idea de cómo se trabaja con la pobre materia prima de los rumores. Como no saben si es verdad o es mentira, ponen interrogaciones.

En todo caso, ahí se acaba la razón de Alba Carrillo. Observada con objetividad es una chica famosa que vive una mediática separación y que ha ido a exponerse cuando más privacidad reclama. Tiene todo el derecho a esa privacidad, pero entonces lo que le pasa es que no se entera. Que te fichen en Telecinco cuando sales en todas las portadas del 'cuore' es cuanto menos sospechoso porque como entrevistadora y comentarista no ha hecho grandes méritos (eso, por ser generosos). ¿De verdad que no sabía que iba a tener que pagar un peaje extra? Que no se ofenda por las interrogaciones. Es que cuesta creer que no supiera que en dos días iba a pasar de entrevistadora a entrevistada, aunque fuera a su pesar. A Terelu, sin embargo, nada le va a pillar por sorpresa. Ella y su madre llevan demasiados años en la tele como para prestarse a algo que crean que les va a salir caro.