Trump quiere negociar su marcha del Acuerdo de París

Donald Trump aplaude durante un acto en Virginia Occidental. :: Carlos Barria / REUTERS

Estados Unidos abandona la lucha común contra el cambio climático, que será efectiva a partir del 4 de noviembre de 2020

DANIEL ROLDÁN MADRID.

Fue una de las tantas promesas electorales que realizó Donald Trump para atar los votos en los estados más industriales del país. Muchos dijeron que no se atrevería, pero el ahora presidente de los Estados Unidos dio el primer paso el 1 de junio. Anunció que su país abandonaba el Acuerdo de París, el gran pacto suscrito en la capital francesa en diciembre de 2015 para frenar el calentamiento global y en el que por primera vez estaban los dos grandes contaminadores de la Tierra: Estados Unidos y China. Y a pesar de las presiones de todo el mundo -incluido el gigante asiático, que ha cambiado su postura con el medio ambiente de forma radical-, Trump no se ha movido ni un milímetro de su postura. Y dos meses después de anunciarlo, el Departamento de Estado confirmó por escrito a las Naciones Unidas su intención de abandonar el Acuerdo de París sobre el clima «tan pronto como se permita».

El paso dado por Estados Unidos no cambia mucho las cosas. Según el artículo 28 del tratado firmado por casi 200 países, el Estado que quiera apearse solo puede hacerlo tres años después de su entrada en vigor, es decir a partir del 4 de noviembre de 2019. Y la marcha efectiva no se producirá hasta un año más tarde, justo un día después de las próximas elecciones presidenciales en las que Trump aspiraría a un segundo mandato. Un plazo que el Gobierno estadounidense quiere usar para intentar conseguir un acuerdo de lucha contra el calentamiento que se ajuste a las directrices marcadas desde la Casa Blanca. «El presidente está dispuesto a volver a implicarse en el Acuerdo de París si Estados Unidos puede identificar términos que sean más favorables para el país, sus negocios, sus trabajadores, su pueblo y sus contribuyentes», comentó ayer el Departamento de Estado en un comunicado.

Y recalcó que Estados Unidos apoya «un enfoque equilibrado en su política climática, que rebaje las emisiones al tiempo que promueva el crecimiento económico y garantice la seguridad energética». De esta manera, Washington participará en la próxima cumbre del clima (COP23) que se celebrará en Bonn (Alemania) en noviembre.

A pesar del anuncio, el Departamento de Estado quiere participar «en las negociaciones en curso»

Un traje a medida para Trump que países como Francia, Italia, Rusia, China o Alemania se han negado a concederle. Entre los compromisos asumidos por Barack Obama estaba la reducción para 2025 de las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 26 y un 28% respecto a los niveles de 2005.

«Error garrafal»

Además, los países se comprometieron a revisar cada cinco años la contribución de cada uno en el recorte de las emisiones de carbono para poder aumentar el compromiso, mantener el aumento de la temperatura media mundial «muy por debajo de dos grados» con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 grados con respecto a esos niveles; limitar la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos por la actividad humana a niveles que puedan absorber los árboles, el suelo y los océanos, comenzando entre 2050 y 2100 y ayudar a los países en desarrollo en este cambio social y económico.

Un apartado en el que Estados Unidos puede jugar un papel importante debido a su tecnología. Unos avances que aportan muchas empresas que están en contra de la postura de su Gobierno y que convertirá a China, junto a la Unión Europea, en líderes de la lucha contra el cambio climático.

Otro de los actores importantes, Rusia, criticó la decisión de la superpotencia. «¡Error garrafal! Trump ha abortado prácticamente el Acuerdo de París al excluir a EEUU, el firmante más importante», declaró Serguéi Donskói, ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en su cuenta de Facebook. Donskói agregó que Washington ya había hecho lo mismo con el Protocolo de Kioto, por lo que esta nueva decisión no es algo inesperado.

«Desde el punto de vista histórico no es algo inesperado, ya que emula las acciones de EE UU en relación con el primer acta internacional de lucha contra el cambio climático en el planeta: el Protocolo de Kioto», recordó y recoge Efe. Además de las negativas en el exterior, Trump se ha visto contestado por estados California y ciudades que están a favor del Acuerdo de París.

Fotos

Vídeos