«Trump es como un cáncer, un tumor que lleva gestándose mucho tiempo»

Guillermo del Toro (izda.) da instrucciones en el rodaje de 'La forma del agua'. :: r. c.
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Guillermo del Toro (izda.) da instrucciones en el rodaje de 'La forma del agua'. :: r. c.

El realizador mexicano, que estrena 'La forma del agua', afirma que «la geografía es una estupidez inventada para mantenernos separados» Guillermo del Toro Director de cine

MARÍA ESTÉVEZ LOS ÁNGELES.

Guillermo del Toro consigue que el público se enamore de sus monstruos. El realizador mexicano estrena 'La forma del agua', el amor imposible entre una mujer muda y un hombre pez en los años de la Guerra Fría. Con seis nominaciones a los Óscar, la película triunfó en el Festival de Venecia y en los Globos de Oro. Del Toro asiste emocionado al triunfo, al fin, de una de sus fábulas. «Son veinte años esperando, luchando por mis monstruos».

-La película habla de identidad. ¿Le inspiró Trump?

-Trump es como un cáncer, un tumor que ha estado gestándose durante mucho tiempo. Guardo la esperanza de que el mundo haya vivido lo suficiente como para poder repararse de nuevo. No creo en la geografía. Es una estupidez inventada para mantenernos separados. Así nos controlan, pero sin divisiones territoriales el mundo sería mejor. Este filme es una consecuencia de los tiempos que vivimos, Trump es otra consecuencia más. Lo he visto venir desde hace dos años. El nacionalismo está hecho de palabras que suenan muy bien, pero son inalcanzables. La madre patria, el heroísmo, pero en ninguna guerra hay heroísmo, sino dolor y más dolor. Se inventan cosas para controlar.

-Reflexiona sobre la normalización de la injusticia.

-Estoy asustado por la realidad que nos acecha. El cúmulo de atrocidades y la normalización de esas atrocidades llevan el discurso a un punto que me rebasa. Tal vez hemos llegado donde estamos porque nunca salimos de ahí. De ese concepto nace la película. La idea de regresar a un tiempo en que los americanos tenían imaginación, cuando se les decía: vamos a hacer América grande de nuevo.

-¿Cuál sería la solución?

-Me está subiendo la bilirrubina (Risas) El problema es que la especificidad nos separa y la generalidad nos une. Para hablar de estos temas, lo mejor, es la parábola. La película es muy específica; 1962 es el año en que América cristaliza su idealismo.

-'La forma del agua' es un relato surrealista. ¿La considera una historia romántica?

-El romanticismo es peligrosísimo porque te hace pensar en un final feliz y no es así. Soy de los que piensan que es mejor rendirse al momento, mientras dure la relación.

-Ha ganado en Venecia y el Globo de Oro. ¿Siente que el Óscar está a la vuelta de la esquina?

-Estaría loco si, como director, pensara que esto es normal y fuera a ganar. Tienes que recibir el aplauso como lo que es: un regalo muy especial que no pasa a cada rato. Con la misma facilidad podría no estar pasando.

-Su película pone sobre la mesa temas como la intolerancia y el racismo. ¿Considera el cine un medio para enviar mensajes?

-Lo que diferencia al cine de todos los otros medios es que, cuando llega, llega al corazón. Me encanta la televisión; me encanta el cable; me encantan las series; pero es rara la serie que te toca en un lugar tan íntimo como el cine.

-¿Es 'La forma del agua' uno de sus sueños?

-Toda mi vida he soñado con agua, que podía respirar bajo el agua. Es un filme distinto. Nueve de mis diez películas tienen referencias de mi infancia y este es el primero que hago como adulto. Finalmente, como dice mi maestro Felipe Casado, he conseguido triunfar.

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