«Tropecé, caí y me pisaron dos toros»

El riojano Jonhy Grandes, uno de los ocho corredores heridos ayer en el encierro

Sanda Sáinz
SANDA SÁINZCervera

El alfareño residente en Logroño Jonhy Grandes, de 34 años, fue uno de los ocho corredores del sexto encierro de San Fermín de Pamplona trasladados ayer al Complejo Hospitalario de Navarra. Dos de los toros de la ganadería Victoriano del Río le pisotearon y los sanitarios decidieron llevarle al hospital, donde le dieron el alta después de hacerle unas placas y comprobar que no tenía daños importantes.

El riojano, que corre en el tramo del final de Estafeta y Telefónica, sufría un traumatismo dorsal y un pisotón en la escápula derecha, además de llegar al centro hospitalario con hipotensión arterial.

Los astados protagonizaron una carrera rápida, de dos minutos y diecisiete segundos, y provocaron atropellos y caídas de mozos pero no hubo que lamentar cornadas.

Jonhy acude a todos los encierros de San Fermín desde el año 2000. Aprovecha cuando tiene trabajo en turno de tarde y si no se coge vacaciones. «Los de este año son los más rápidos que recuerdo. Todos los toros van en manada y resulta casi imposible hacerse hueco, apenas se separan», comentaba ayer tras el susto y añadía: "Están muy entrenados para llegar cuanto antes a la plaza».

El antideslizante de la calle hace que no se caigan los animales y esto también evita que se rompa el grupo y que no se produzcan carreras tan vistosas. Jonhy cree que ha perjudicado al espectáculo pero da más seguridad a los aficionados.

La rapidez de la manada provocó ayer su percance. « Escuché 'vienen los toros', los vi detrás de mí e intenté ponerme delante pero no aguanté ni un segundo. Creo que tropecé con un pie de otra persona y caí. Me pisaron dos toros», relata.

Su otra pasión consiste en correr maratones y medias maratones, por eso tiene buen fondo físico, pero en los sanfermines no sólo se depende de uno mismo, existen otros factores, a veces imprevisibles.

Asegura que acude muchísima gente y no se ha notado la merma desde el lunes, como estaba previsto. Explica que hay gran cantidad de extranjeros que permanecen parados en el recorrido para ver que ocurre lo cual resulta peligroso tanto para los corredores como para ellos.

El alfareño, casado y con un hijo de cinco años, es un asiduo a los encierros de otros lugares, sobre todo de La Rioja y Navarra. En Rincón de Soto sufrió una cornada con dos trayectorias en el 2011 pero en Pamplona apenas había tenido percances (un esguince de rodilla hace unos años y un pisotón de un cabestro hace unos días).

La doctora que le atendió en el hospital le dijo ayer que casi no podría moverse debido al dolor de los golpes pero él se encontraba bien y ya pensaba horas después en el encierro de hoy.

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