¿Tristeza en Navidad?

Las fechas festivas pueden traer de cabeza a más de uno. :: don ryan
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Las fechas festivas pueden traer de cabeza a más de uno. :: don ryan

La ausencia de un ser querido, la confrontación con algún familiar o los problemas económicos pueden acarrear frustración en estas fechas ¿Por qué son unas fiestas tristes para algunas personas?

NATALIA MARTÍN DE LA HUERGA

logroño. Cada año la tristeza que sentimos en Navidad es muy común, asociada a recuerdos pasados y a la melancolía que surge en esos días. Para poder gestionarla es importante saber de dónde viene, el origen.

Numerosas personas, sobre todo los niños, están deseando que lleguen las navidades para tener más tiempo libre, ver a los Reyes Magos, comer turrones o el roscón, tener regalitos y pasar tiempo en familia. Pero como todo, la Navidad tiene otra cara: la tristeza, la frustración y la desolación.

Muchas personas comienzan a sentir en estas fechas cierta angustia ante la llegada de la Navidad. Consideran que han llegado esas fechas donde recuerdan cómo fueron hace años cuando vivía ese familiar, o tienen que ver a esa persona con la que hay una mala relación. Es decir, se enfrentan a la ausencia de un ser querido o al conflicto ante una situación.

Disfrutar de estas fiestas o no dependerá de dónde queramos poner nuestro foco de atención

Estos no son los únicos motivos; la llegada de las crisis hace unos años o los problemas económicos en unas fechas donde el consumismo aflora pueden producir rechazo al festejo de estas fiestas.

Otro de los motivos es cuando nos cuestionamos nuestra trayectoria de vida. El final de año hace que muchos valoren su vida: el tipo de familia que tienen, el trabajo, sus amistades, etc. Si estos aspectos no están cubiertos, no nos sentimos felices con esa pareja o ese trabajo y tomamos conciencia de lo que 'deberíamos sentir y no sentimos', podemos llegar a percibir emociones muy negativas.

Todas estas fuentes de angustia son muy diferentes, pero sin duda alguna la carga emocional que estas fiestas representan para algunas personas termina por generar un deseo de que pasen con rapidez.

En conclusión, es un período conflictivo para algunas personas por una gran variedad de razones.

Pero no vamos a quedarnos con el problema; lo importante es aprender a gestionar estas situaciones de conflicto. Debemos intentar averiguar qué es lo que realmente nos daña o por qué nos afecta este período festivo. Las Navidades en sí mismas no son dañinas, el dolor o la angustia que nos producen viene dados por algún conflicto propio que permanece sin resolución.

Sea cual sea el motivo, para darle solución es importante que sepamos cuál es, porque será ahí donde debamos trabajar para que este tiempo no suponga una angustia en nuestras vidas.

Es trascendental recordar que no tenemos que seguir un patrón establecido de celebración como aparece en las películas de media tarde cuando se acercan las Navidades. Tampoco es necesario seguir una regla: cuantas más expectativas te formes, más frustración sentirás y más fácil será que presentes emociones de tristeza y vacío.

Es importante superar y hacer frente a tales situaciones porque, de lo contrario, esto puede derivar en una depresión pre y post navideña.

Disfrutar de estas fiestas o no dependerá de dónde queramos poner nuestro foco de atención. Si nos fijamos en los que ya no nos acompañan, o en cómo hacer para sobrevivir a aquel familiar que no nos cae bien, o en la dificultad o gasto que suponen los regalos, etc, será difícil que este período resulte agradable. Sin embargo, estoy segura que, como en cualquier otra fecha o momentos de la vida, si lo focalizamos en algo positivo, en lo que sí tenemos, en lo que sí podemos disfrutar por pequeño que sea, las Navidades podrán ser un momento de disfrute y alegría para todos.

Bill McKibben

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