«Hace trece años salí de España siendo viajero y he vuelto como un nómada y un apátrida»

Distintos momentos del periplo de Álvaro Neil por el mundo con su bicicleta y como 'clown'. :: l.r.
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Distintos momentos del periplo de Álvaro Neil por el mundo con su bicicleta y como 'clown'. :: l.r.

Este nómada y payaso asturiano recala hoy en la Universidad de La Rioja con su charla 'El sentido de la vida, 13 años por el mundo en bicicleta' Álvaro Neil 'Biciclown'

ESTÍBALIZ ESPINOSA* EESPINOSA@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

En noviembre pasado regresó a Oviedo, su localidad natal, tras un viaje ininterrumpido de trece años por todo el mundo. Más de una década pedaleando y repartiendo sonrisas entre los más humildes a través de la iniciativa 'Miles Of Smiles Around the World' (MOSAW). Anteriormente, entre 2001 y 2003, vivió una experiencia similar en Sudamérica con 'Kilómetros de Sonrisas'.

Álvaro Neil, más conocido como 'Biciclown', contabiliza más de 200.000 kilómetros sobre su bicicleta y más de 50.000 espectadores en sus actuaciones como payaso. Pero lo suyo no es una aventura, sino una opción de vida, a la que hoy nos acerca a través de la charla 'El sentido de la vida'. La cita, a las 19.00 horas en el Edificio Quintiliano de la UR (con entrada libre).

-Por el título de su conferencia deduzco que ha encontrado el sentido de la vida.

-Efectivamente, y hoy voy a compartirlo con quien quiera acudir a mi charla. Son más las personas que han ido a la luna que las que han dado la vuelta al mundo en bicicleta durante más de trece años. De alguna manera yo me considero un extraterrestre con apariencia humana porque le doy más importancia al tiempo que al dinero, y eso en el planeta Tierra no es así.

-¿Y ahí radica el sentido de su vida?

-Es difícil resumirlo en una conversación. El sentido de la vida no es viajar en bicicleta por el mundo, aunque yo lo descubrí haciendo eso, y quizá ni siquiera coincida con el de otras personas, pero sí que hay algo que subyace a los seres humanos y quiero compartirlo. Aunque prefiero no desvelarlo para que esta tarde la gente se acerque a descubrirlo.

-En el 2004 renunció a su empleo fijo en una notaría y cambió su acomodada vida por una bicicleta. ¿Cuál fue el detonante de esa decisión?

-Algo que los seres humanos no suelen hacer y que los extraterrestres hacemos varias veces al día, y es darle al botón de pausa y observar la vida. En la Tierra la gente va muy rápido, está haciendo una cosa y ya piensa en la siguiente. Yo decidí vivir esas otras cosas que la intuición me decía que me podrían hacer más feliz. Pero no hubo un detonante concreto ni un tsunami, sino que es un arrollo que poco a poco va llenándose y un día dices: basta. Fue parar, observar y actuar.

-Se precisa valor para actuar y romper con todas las servidumbres que tenemos.

-Puede que sí. La gente piensa que soy un tío con mucho dinero, pero cuando les explico cómo sobrevivo dicen: 'Pues no tiene tanto dinero, lo que tiene es un par de narices' para volver a España sin casa, sin trabajo, sin Seguridad Social ni jubilación. Yo les miro, les sonrío y les digo: 'Vosotros vivís en el futuro y yo vivo en el presente'. El futuro condiciona el presente y la gente, en general, es esclava de los planes de futuro. Yo no quiero criticar a nadie, quiero poner sobre la mesa lo que veo. Yo antes vivía pensando en el fin de semana, en las vacaciones de agosto... y creo que la vida no va por ahí.

-Su aventura discurrió paralela a la iniciativa MOSAW, haciendo el payaso para los más desfavorecidos. ¿Continúa con ello?

-Sí, claro, aunque en Europa me resulta más difícil actuar porque los desfavorecidos no suelen estar en un centro donde llegas y actúas. Es difícil reagruparlos y yo no actúo para 30 personas, actúo para 130, y por mucho que sea gratis hay que organizarlo. Lo hago bien o no lo hago.

-Durante estos trece años sobre ruedas, ¿qué etapa le ha resultado más y menos gratificante?

-La vida es agridulce y a veces todo viene en la misma cuchara. La llegada a Oviedo el pasado 19 de noviembre fue un momento agridulce: agrio por terminar mi aventura y dulce por ver a personas que hacía 13 años que no veía; a algunos los encontré y a otros se los había llevado la vida.

-¿No regresó a Asturias en los últimos trece años?

-No, nunca volví, de hecho, la bici era mi casa. Yo salí de España siendo un viajero y volví siendo un nómada y un apátrida, porque ahora no me identifico con ningún país. Hablo español y me encuentro aquí pero mi casa es donde estoy yo.

-¿En algún momento estuvo tentado de tirar la toalla?

-No, la palabra abandonar no existe en mi vocabulario. Soy una persona fiel a mis sueños y cuando tu sueño es tu pasión no existe abandonar, solo existe resolver el problema.

-¿Tampoco tuvo la tentación de asentarse en un lugar concreto?

-No, porque yo estoy bien allá donde yo estoy. No me cautiva una playa paradisiaca si no tengo con quién compartirla, y de momento lo comparto con las personas que voy conociendo en el camino. Y aunque soy una persona que está bien sola, también me gusta compartir e interactuar con el ser humano. En el mundo el lugar perfecto es en el que puedes compartir y, de momento, no he encontrado una única persona con la que compartir.

-Pero no lo descarta...

-Vivo el presente, a la vida no le voy con planes. Yo no me levanto con el despertador desde hace trece años, como cuando tengo hambre y tengo familia cuando surge. Cuando vives en el presente todo va mucho mejor.

-¿No echa de menos pedalear?

-Ahora no toca, ahora me toca compartir. Todavía estoy saboreando el viaje, estoy digiriendo todo lo que he vivido. Ahora soy un nómada de cuatro ruedas, vivo y viajo en mi caravana por España dando charlas y escribiendo. Vivo de mis libros (ha escrito seis y ha producido cinco documentales) y de alguna charla. En mi página web (www.biciclown.com) también tengo una sección para socios en la que cuelgo vídeos tutoriales para viajeros y cicloturistas, y voy creando una comunidad que me permite generar algún ingreso, porque ahora consumo más gasolina con la caravana.

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