El tratamiento del acné

El tratamiento del acné

El 40% de adolescentes con acné se sienten acomplejados y en la mitad de ellos deriva en una mala relación afectiva En una sociedad que prima la imagen, esta patología cobra una especial relevancia

MIGUEL AIZPÚNLOGROÑO.

El acné es una patología que altera el aspecto de la piel y su diagnóstico, tratamiento y control de las eventuales cicatrices, como secuelas posteriores, debe ser dirigido por un dermatólogo. Se trata de un problema de salud, cuya resolución no puede confiarse a personas sin la adecuada preparación científica, ya que las consecuencias de una terapéutica ineficaz o, peor aún, contraproducente, pueden tener consecuencias que se arrastren mucho tiempo, con el lógico impacto negativo sobre la piel, sin contar las imbricaciones psicológicas. Éstas pueden ser particularmente graves, en una etapa de la vida, como la adolescencia, donde cualquier situación, especialmente si es negativa, tiende a sobrevalorarse. De hecho, varios estudios indican que alrededor del 40% de los adolescentes con acné se siente acomplejado y cerca de la mitad de ellos acusa serias dificultades para una relación afectiva y sexual fluidas.

Tanto en el diagnóstico, tratamiento y control de las cicatrices posteriores se han producido avances sustanciales, gracias a los esfuerzos, tanto de la industria como de investigadores. Sustituir la consulta al dermatólogo por el consejo de un amigo o las recetas carentes de aval científico supone renunciar, absurdamente, a los frutos que proporcionan muchas horas de estudio y notables inversiones. Los desastrosos resultados de actitudes al margen del especialista adecuado los sufre un considerable número de pacientes y los dermatólogos, desgraciadamente, los comprobamos a diario en nuestras consultas. Es mucho más fácil y efectivo un tratamiento en fase inicial que una corrección de errores, que, frecuentemente, han llevado a una situación patológica mucho más complicada. Si somos cuidadosos a la hora de tomar decisiones que tienen que ver con nuestra economía, ¿no deberíamos serlo con el bien más valioso, que es la salud?

Para un correcto tratamiento del acné es muy importante catalogar bien el grado del acné, tipos de lesiones, etc. No todos los acnés son iguales, ni se tratan igual.

Es mucho más fácil y efectivo un tratamiento en fase inicial que una corrección de errores

Grados

Normalmente el acné se valora en una escala que va del grado 1 (el menos grave) al grado 4 (el más grave). Se debe hacer una valoración a nivel de localización tanto facial como en la espalda y el pecho.

1.- Acné grado 1 o acné leve. Suele aparecer en el periodo puberal. Predominan los comedones.

2.- Acné grado 2 o acné moderado. Predominan las lesiones inflamatorias. En esta fase es importante advertir a los pacientes que no deben manipular las lesiones inflamatorias para evitar secuelas cicatriciales.

3.- Acné grado 3 o acné moderado/severo. Predominan las pústulas profundas y los nódulos.

4.- Acné grado 4 o acné severo (noduloquístico). Los nódulos aumentan de tamaño, pueden abscesificarse, con lo cual se hacen muy dolorosos y también pueden formarse trayectos fistulosos y quistes grandes, que frecuentemente se inflaman.

Alguna escalas de valoración del acné añaden el acné grado 0 o pre-acné: Lo presentan prácticamente todos los adolescentes prepuberales, observándose un exceso de secreción sebácea en la zona centrofacial.

El diagnóstico para el dermatólogo no presenta problema y el tratamiento hoy día del acné tiene solución. El dermatólogo dispone de suficientes medios terapéuticos, tanto por vía local, oral, etc, para solucionar cualquier tipo de acné, sea del grado que sea, y evitar la formación de cicatrices, y si éstas ya se han formado, realizar tratamiento.

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