TRASTOLOGÍA

ALBERTO PIZARRO - CRÍTICO DE ARTE

Las obras de Iranzo, que se exhiben en el Museo de la Rioja, y las mejores de las diez ediciones del certamen 'transformARTE', que se exponen en el Centro Caja Rioja de Gran Vía, es como si quisieran invitarnos a gozar el arte de lo arrumbado, la estética de la austeridad, frente al derroche de toda índole que se avecina en Logroño durante las celebraciones mateas. Los objetos -inútiles, estropeados o viejos- que componen dichas obras no han sido diseñados con fines estéticos, sino redescubiertos e incorporados por los artistas en un intento de expresar un mensaje artístico o una emoción. En la muestra del Centro Caja Rioja se exhiben quince obras, tres de ellas de artistas riojanos, que responden al patrón de eso que, desde Dubbufet, se llaman 'assemblages'.

La logroñesa Asunción Gómez Rodríguez ganó la primera edición de 'TransformARTE' con su obra 'Azul', un móvil compuesto de hojas secas, conchas, lágrimas de cristal azul recogidas de la basura de un vecino, piezas de hierro y virutas de la chatarra de un taller mecánico. De Josefina Fernández-Velilla, arnedana, se exhiben 'El soldadito de hojalata', hecho con latas de conserva pintadas, y 'Globo terráqueo, nuestra tierra', armado con aros de viejos comportillos, restos de pieles, papeles de periódico, botellas de vino. La 'Cabeza de guerrero' es de Félix Martínez-Losa, también de Arnedo, un busto tallado en madera tratada y reciclada en la que clavó cientos de clavos procedentes de palés estropeados.

En una de las ediciones de 'TransformARTE' el Premio del Público recayó en el arnedano Fernando Sevilla, estudiante de la ESO, por una obra que no está presente en la muestra pero que computa a la hora de valorar que al menos tres artistas de la ciudad del calzado -cuyos habitantes, por lo general, son bastante gastosos- hayan sido distinguidos en un certamen que premia a quienes realizan sus obras con materiales reciclados.

Los 'Insectos', 'El pájaro', 'Disección de un corazón humano' y '¿Quién pone el arroz?' son las obras que más sorprendieron, según el escrutinio realizado entre mis acompañantes. Y 'Poder natural' -un bicho de gran verismo, pese a que sus patas son ramas, su tórax un caparazón de erizo y su abdomen una calabaza- pieza de Martín Montiel, la que más me llamó la atención. Menos mal que la exposición se clausura el día 16, porque, de estar expuesto este gigantesco insecto durante las fiestas mateas, a cualquiera que pasase por allí no advertido y un poco 'perfumado' se le activaría el reflejo cremastérico. Acollona.

Ante la actual crisis económica del arte, los escultores tendrán que estrujarse la creatividad y promiscuar con el desecho. En los que tengan talento los resultados serán espectaculares, porque, además, cumplirán con los preceptos platónicos de proporcionar placer, transmitir valores virtuosos, educar y conmover. De momento, a la muestra les remito.

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