Tras la pista, y la vista, del Rioja

Prueba de habilidad con el porrón, en la Concha de El Espolón. :: j.m./
Prueba de habilidad con el porrón, en la Concha de El Espolón. :: j.m.

Tras superar 5 pruebas por distintos emplazamientos del Casco Antiguo, el equipo encabezado por las hermanas Rodríguez se alzó con la victoria'El Rioja y los 5 Sentidos' reunió a una treintena de participantes en una reñida Gymkana del Vino

E. ESPINOSA LOGROÑO.

La Gymkana del Vino es, sin duda, una de las propuestas más entretenidas del programa 'El Rioja y los 5 sentidos', este mes de noviembre dedicado al sentido de la vista. Una treintena de personas participaron ayer en esta prueba de conocimientos, habilidades y desparpajo, donde sus cinco retos pasaron por una cata-maridaje a ciegas, por encontrar un rosado a golpe de pituitaria, por distinguir el blanco Rioja entre dos opciones tras dar cuenta de un contundente pincho con queso, y por coreografiar y bailar la jota 'Calle Mayor de Logroño'.

Tras una hora de competición y una reñida puntuación, el grupo denominado Garnacha -integrado por las hermanas Rodríguez, Mohamed, Pepe Gil, Amaya y Jose Luis- se alzó con la victoria. ¿Su recompensa? Participar en la Ruta de Cata y Maridaje que el Educador en Vinos, José Ramón Jiménez Berger, organiza por la calle San Juan.

Precisamente Jiménez Berger fue ayer el director de la Gymkana del Vino e ideólogo de sus diferentes pruebas, al parecer algo más sencillas que las planteadas en mayo pasado en una actividad similar.

Para realizar este reportaje, quien lo firma tuvo el ojo clínico de sumarse al equipo perdedor, aunque imbatible en la prueba de baile. Y es a Merche, Enrique, Loli, Cristina y Carmen no se les ocurrió mejor coreografía para la jota 'Calle Mayor de Logroño' que la de los autómatas del Reloj de San Bernabé.

Pero empecemos por el principio. La primera pista nos llevó al café Tívoli, donde ataviado con antifaces el equipo tuvo que superar una cata-maridaje a base de croquetas de jamón y un vino joven. Y de ahí, al «recientemente premiado como el café más emblemático de Logroño y de España». Resuelto el misterio, nos dirigimos al Moderno, donde nos esperaban tres muestras de vino en recipientes oscuros. Adivinar únicamente con el olfato cuál de ellos contenía un rosado se antojó misión imposible para el equipo Graciano, al que tuve el placer de seguir los pasos. La siguiente adivinanza nos llevó a la concha del Espolón, donde el quinteto empinó el porrón sin temblarle el pulso. Por último, y tras la pista «Fuego y pinchos en junio», llegamos al Valonsadero. Sólo uno de los dos blancos apostados sobre la barra era Rioja y adivinarlo se complicó con el pincho de queso servido previamente. De vuelta al punto de partida, las actuaciones joteras pusieron fin a la Gymkana en tono festivo.

Fotos

Vídeos