Tráfico busca la tasa 0,0 de alcohol para los conductores profesionales

Agentes de la Guardia Civil realizan un control de alcoholemia al conductor de un camión. :: Avelino Gomez/
Agentes de la Guardia Civil realizan un control de alcoholemia al conductor de un camión. :: Avelino Gomez

El director de la DGT anuncia la rebaja de los límites por «el peligro potencial» que representa la minoría de este grupo que circula bebida

J. LUIS ALVAREZ MADRID.

Los conductores profesionales, tanto de transporte de mercancías como de pasajeros, tendrán que ir olvidándose del consumo de cualquier bebida alcohólica si van a ponerse al volante. El director general de Tráfico, Gregorio Serrano, anunció ayer que su departamento se plantea incluir en la reforma de la Ley de Seguridad Vial la rebaja de las tasas de alcoholemia para los profesionales del volante.

Serrano destacó que «la inmensa mayoría» de este colectivo trabaja respetando las normas sobre el alcohol y las drogas, «pero hay una minoría que sí conduce bajo sus efectos». Y según explicó, es esa minoría, «por el peligro potencial que supone, a la que van dirigidas estas acciones sobre los límites de alcoholemia, para que todos nos sintamos más seguros en la carretera».

Actualmente, el límite establecido para los profesionales del volante es de 0,15 miligramos de alcohol por litro de aire espirado o de 0,3 gramos en sangre -los mismos que para los conductores noveles-. De esta manera, la bajada que pretende llevar a cabo la DGT dejaría a este colectivo muy cerca del 0,0, tasa que se aplica ya tanto para estos conductores como para los noveles en algunos países de Europa, donde la medida da buenos resultados.

La tasa para los profesionales es de 0,15 miligramos de alcohol por litro espirado

No es la primera vez que Serrano apunta la intención de rebajar la tasa de alcoholemia para los conductores profesionales y para los noveles. Lo que ayer no precisó el responsable de Tráfico es si esa rebaja se extenderá también al resto de conductores, que ahora tienen un límite en aire espirado de 0,25 miligramos y en sangre de 0,5 gramos de alcohol. Esta es una de las reclamaciones que las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico vienen realizando con regularidad ante la DGT. Durante 2017 fueron realizadas cinco millones de pruebas de alcoholemia, en las que solo el 1,4% de los conductores controlados dio positivo, «lo que demuestra que el 'si bebes no conduzcas' ha calado en la población, pero en cuanto a las drogas, nos queda mucho que recorrer», añadió.

Serrano, que participó en la jornada 'Drogas y conducción', organizada por la Fundación Mapfre, incidió la importancia de acabar el consumo de estupefacientes, porque por cada conductor que se pone al volante tras tomar una copa, otros cuatro lo hacen bajo los efectos de las drogas. Para frenar su consumo, la DGT realizará a lo largo de este año 100.000 pruebas de detección, lo que suponen 10.000 más que en 2017, cuando unos 31.000 conductores dieron positivo y a los que se les abrió un procedimiento penal, dado que conducir bajo el efecto de las drogas es delito.

Está previsto que en 2019 sean realizadas 150.000 pruebas de drogas, a lo que contribuirá el nuevo plan de choque de Tráfico, que ya ha incorporado el dispositivo de análisis a las motos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. De esta manera, los controles son más ágiles y aleatorios, sin requerir del despliegue del equipo de atestados.

«Consumo 'atracón'»

Gregorio Serrano destacó lo que denomina «consumo 'atracón'» de estupefacientes, que actualmente prima sobre los comportamientos anteriores, en los que la ingesta de droga se relacionaba con patrones sociales conocidos como las fiestas u otras actividades de ocio. «Cuanto más grave es el accidente, más frecuente es la presencia de alcohol y drogas», dijo. También destacó la falta de concienciación entre los jóvenes a la hora de consumir estupefacientes, asunto en el que «tenemos un problema», porque «muchos no saben que fumar un porro y conducir es incompatible».

En este sentido, Serrano anunció que pretende introducir dentro de la reforma de la Ley de Seguridad Vial una iniciativa para que los conductores reincidentes en el consumo de drogas sean sometidos a un examen por parte de las autoridades sanitarias. Ellas determinarán si existe un problema de adicción, lo que llevará a la retirada del premiso de conducir hasta que no se certifique su rehabilitación.

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