«En estos tiempos, escribir se ha vuelto muy difícil»

El escritor Arturo Pérez Reverte, ayer, en Madrid. :: fernando Villar / EFE/
El escritor Arturo Pérez Reverte, ayer, en Madrid. :: fernando Villar / EFE

«Por culpa de una legislación muy blanda, el maltrato animal en España sale gratis», asegura el académico Arturo Pérez-Reverte traslada su universo a 'Los perros duros no bailan', una novela policial protagonizada por un mastín

ÁLVARO SOTO MADRID.

Los héroes de las novelas de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) comparten algunas características: un pasado oscuro, una visión amarga del mundo, la ausencia de cualquier atisbo de idealismo naif, una moral asentada en los propios valores. Ahí están el capitán Alatriste, el espía Lorenzo Falcó y la narcotraficante Teresa Mendoza, 'La Reina del Sur', entre muchos otros. Hasta ahora, todos esos personajes compartían algo más: todos caminaban sobre dos piernas. Pero esto último, sólo esto último, cambia en la nueva novela del escritor. Los nuevos héroes revertianos tienen cuatro patas.

Pérez-Reverte publica 'Los perros duros no bailan' (Alfaguara), una novela policial en la que traslada su complejo universo humano a la altura de la vista de los perros. «Es una novela canónica que al principio fue divertida de escribir, pero cuando profundicé, se me hizo triste», explica Pérez-Reverte, un amante de los perros que, desde su cuenta de Twitter, se dedica a buscar hogar para los abandonados.

«En España, el maltrato animal sale gratis. Uno puede organizar peleas, torturarlos o quemarlos con un soplete y, como mucho, le caerá un año de cárcel que no va a cumplir y una multa que no va a pagar porque, normalmente, quien hace esto es gente marginal», cuenta el autor, que culpa a las blandas leyes que castigan estos actos. «Es de vergüenza. Los jueces, la Policía y la Guardia Civil quieren investigar, pero saben que por mucho que lo hagan no habrá consecuencias para los culpables, así que hay una cantidad de hijos de la gran puta que se beneficia de que los individuos que están en las Cortes no hagan nada».

«La vida me ha ido quitando cosas que amaba o en las que creía. Pero nadie está solo si tiene un perro»

El protagonista de 'Los perros duros no bailan' se llama 'Negro', un maduro mastín que creció en las peleas y que encontró una nueva vida como guardián, pero que no logra desprenderse de sus recuerdos. 'Negro' tendrá que investigar el secuestro de sus dos amigos Teo y Boris. Alrededor de ellos pululan otros personajes como el culto Agilulfo, la bella Dido o la feminista Margot la Porteña, depositarios de cualidades como la lealtad y la dignidad, resalta el académico. Perros muy humanos que, reconoce Pérez-Reverte, le han servido para saltarse algunas de las barreras de lo políticamente correcto que unos personajes de carne y hueso no le hubieran permitido. Y ahí, avisa el escritor, está uno de los grandes dramas contemporáneos.

«En estos tiempos, escribir se ha vuelto muy difícil porque todo lo que uno dice o publica es susceptible de crear algún conflicto y, por eso, muchos se contienen. Gente como Javier Marías o yo mismo hemos pasado la línea y un tuit o una campaña no nos va a perjudicar, pero hay autores de 20 o 30 años con mucho talento que no se atreven a decir ciertas cosas porque tienen miedo a las malas interpretaciones. Que les tapen la boca es terrible», argumenta Pérez-Reverte.

«La prensa libre, de derechas o de izquierdas, que es una garantía de libertad, está en peligro. Nunca hemos vivido en Occidente un momento así. El día en que los columnistas se callen por miedo a un determinado colectivo o a la censura de las redes sociales, se habrá acabado la libertad. Y por la libertad hay que luchar todos los días. A los jóvenes se les está educando en que tienen derecho a todo, cuando en realidad, el mundo que tenemos es la consecuencia de muchas luchas anteriores. No hay libertad que se haya ganado sin lucha», insiste el autor.

Dice Pérez-Reverte que en una isla desierta le bastarían una buena biblioteca y la compañía de un par de perros. Desde niño ha amado a estos animales y cuando de adolescente leyó 'Jerry de las islas', de Jack London, supo que en algún momento iba a escribir una novela en la que ellos fueran los protagonistas. 'El coloquio de los perros', de Cervantes, y 'El libro de la selva', de Rudyard Kipling, son algunas de las obras que el académico cita como referentes, aunque él ha hecho una novela completamente diferente, con protagonistas cansados y heridos, como el propio Pérez-Reverte. «A los 20 años, yo creía en muchas cosas, en el 'Che', en la revolución. La vida me ha ido quitando cosas que yo amaba o en las que yo creía. Algunos amigos siguen, otros me han fallado. Pero tengo a los perros, que son el animal perfecto, y nadie está solo si tiene un perro».

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