El Tesla M3 marca el camino hacia un futuro eléctrico

Una de las primeras unidades del Tesla Model3, salido de la factoría de la firma en Freemont (California) la semana pasada. :: R. C./
Una de las primeras unidades del Tesla Model3, salido de la factoría de la firma en Freemont (California) la semana pasada. :: R. C.

La empresa del visionario Elon Musk desata la fiebre al entregar las primeras unidades de su nuevo modelo recargable

M. M. MADRID.

Elon Musk es uno de los mayores visionarios de Silicon Valley. Habla de cambiar los envíos al espacio con Dragon X y fue el creador de HyperLoop, un futurista medio de transporte basado en cápsulas que viajan por tubos a toda velocidad. Pero la joya de la corona es Tesla, la empresa de deportivos eléctricos con los que pretende transformar el sector del automóvil. La pasada semana, Musk entregó en Silicon Valley las primeras unidades del Tesla Model 3, con el que se ha generado una auténtica fiebre. El objetivo de la compañía no es otro que democratizar el acceso a estos vehículos.

El precio de salida son 35.000 dólares, aunque se puede mejorar la autonomía por otros 5.000 y añadir piloto automático por 9.000 más. Aunque de momento las entregas van con cuentagotas, pretenden fabricar 5.000 unidades semanalmente a finales de año. El reto es mayúsculo. Como el propio Musk explicó en la presentación el coche cuenta con más de 10.000 piezas.

El favor del público ya lo tiene. Más de medio millón de personas pagaron la reserva del Model 3 cuando fue presentado, hace dos años, sin ningún prototipo de por medio. Poco más de 63.000 lo han cancelado. Algo que ha sido interpretado en clave positiva. El mayor reto para lograr la democratización del coche eléctrico que pretende Musk.

Las infraestructuras juegan un papel clave. No en vano el modelo básico del Model 3 aguanta unos 350 kilómetros por carga. El superior, más de 500. De momento, los coches eléctricos suponen menos del 1% de las nuevas ventas a nivel mundial. Por eso quizá no se haya planteado debate acerca de los cargadores y la logística que implican los puntos de repostaje para estos automóviles. Musk espera que en diez años, la mitad de los coches que se vendan en EE UU sean eléctricos. Esto podrían ser, en total, unos nueve millones.

Una cifra semejante conllevaría la necesidad de una infraestructura capaz de generar casi 550 gigavatios cada 60 minutos para alimentar toda esta flota. Tesla pretende ya construir una megafabrica plenamente operativa en 2020 y capaz de producir baterías para cubrir 150 gigavatios-hora. Harían falta otras tres instalaciones iguales para llegar a las estimaciones del sueño de Musk. Algo que evidencia la complicación de imaginar un futuro cercano donde el coche eléctrico sea la norma.

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