El 75% del territorio español, en riesgo de desertificación

Greenpeace reclama al Gobierno políticas de ahorro de agua, acabar con los pozos ilegales y potenciar las energías renovables

J. LUIS ÁLVAREZ MADRID.

El 75% de la superficie de España es susceptible de sufrir desertificación, según el infome 'Sequía, algo más que falta de lluvia, impactos e imágenes' elaborado por Greenpeace. Esto no se debe sólo a que no llueva, que es una consecuencia más del cambio climático, sino a «una pésima gestión del agua que se ha hecho en los años de bonanza hídrica», aseguró ayer el responsable de la Campaña de Aguas de la ONG, Julio Barea.

Y es que «no se puede gestionar la sequía en periodo de escasez de agua», apuntó Barea. «El Gobierno actúa con una total falta de previsión para afrontar periodos secos, como el actual, que se repiten cíclicamente», añadió. El informe destaca que, según el Instituto Nacional de Estadística, durante 2015 el 84,3% del agua se destinó a la agricultura, «por una política que ha apostado por unas explotaciones de regadío sobredimensionadas y no adaptadas al clima mediterráneo». El resto del agua, un 15,7%, se repartió entre el abastecimiento a la población y los usos industriales. «Y toda la gestión se hace a base de obras hidráulicas, que cuando deja de llover se vacían», agregó Barea.

El informe de Greenpeace también denuncia el «continuo robo de caudales que provocan el millón de pozos ilegales reconocidos en 2017 por el Ministerio de Agricultura». Según la organización ecologista, en 2006 se extraía ilegalmente del subsuelo el equivalente del consumo para una población de 58 millones de personas.

Pilar Marcos, responsable de la campaña de Biodiversidad, advirtió de que «no se evalúa en tiempo real el impacto de la sequía», que causa la mortandad de las especies, la desecación de ríos y humedales o la aparición de especies invasoras. «La sequía ha venido para quedarse», afirmó Marcos. Respecto a la producción eléctrica, Sara Pizzinato, responsable de la campaña de Energía, abogó por que el Ejecutivo apueste por las fuentes renovables, especialmente la solar, en la que España puede ser líder en Europa «por ser un país rico en sol» y abandone la producción térmica y nuclear.

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