El teléfono contra el acoso escolar atiende más de 8.300 casos en un año

Unos niños esperan para entrar al colegio público del barrio de Son Roca, en Palma de Mallorca. :: atienza / efe/
Unos niños esperan para entrar al colegio público del barrio de Son Roca, en Palma de Mallorca. :: atienza / efe

El ritmo de las denuncias, que empezó en forma de avalancha, cayó a la mitad en los últimos meses del primer ejercicio

ALFONSO TORICES MADRID.

El primer aniversario de la puesta en marcha del 900 018 018, el teléfono estatal de ayuda a las víctimas del acoso escolar, ha confirmado que era una iniciativa indispensable y urgente para comenzar a sacar a la luz esta lacra de la que todavía no existen cifras oficiales de su dimensión en España, pero que hasta los estudios más conservadores coinciden en que condiciona la vida de centenares de miles de alumnos de los colegios e institutos.

En sus primeros doce meses de funcionamiento, alumnos, padres, profesores y otras personas con conocimiento de un episodio de violencia o persecución en los centros docentes no universitarios han denunciado al equipo de profesionales que atiende el servicio creado por el Ministerio de Educación más de 8.300 casos concretos, lo que permitió activar los mecanismos para que la víctima recibiese el apoyo preciso y que la agresión, humillación u hostigamiento al estudiante fuese investigada.

El servicio, que desde el 1 de noviembre de 2016 funciona las 24 horas de los 365 días del año, ha permitido que los psicólogos que lo atienden, apoyados por juristas, trabajadores sociales y pedagogos, hayan notificado estos miles de casos a la Inspección Educativa y a los centros concernidos para que hiciesen las averiguaciones precisas y tomasen las medidas necesarias para resolverlos y prevenir otros semejantes.

El equipo de trabajo, formado en los distintos turnos por unos veinte profesionales, también ha derivado los hechos más graves a la Policía, la Guardia Civil y la Fiscalía y ha orientado a las víctimas hacia la asistencia psicológica, social, sanitaria o legal que precisaban.

El teléfono gratuito, creado a imagen y semejanza del 016 contra la violencia machista, garantiza también a los interlocutores el anonimato, porque sus llamadas no dejarán huella en el recibo telefónico y porque todos los datos son registrados en un fichero confidencial supervisado por la Agencia de Protección de Datos. Los 8.326 casos de acoso comunicados hasta el pasado 18 de octubre suponen una media de 694 demandas de ayuda mensuales y el conocimiento por este servicio de unos 23 incidentes cada día. No obstante, la llegada al 900 018 018 de estas llamadas de auxilio no ha sido uniforme.

La urgencia social del canal de denuncia y demanda de ayuda quedó claro en sus primeras semanas de funcionamiento, que se vivieron como una avalancha.

Normalización

Solo en los veinte días iniciales, el equipo gestionó 933 comunicaciones de casos de acoso, 46 diarios. El ritmo comenzó a normalizarse a los cinco meses de existencia del servicio, con unas 34 denuncias diarias, y cayó a menos de la mitad de la avalancha inicial en los últimos meses.

Al tratarse del primer año de funcionamiento las cifras del servicio no tienen punto homogéneo de comparación, pero es evidente que se trata de un alto número de denuncias y demandas de ayuda si los datos se contrastan con los del único teléfono nacional contra el acoso escolar que existía en España hasta la puesta en marcha del de Educación. Era el creado por la Fundación ANAR.

El servicio de esta organización sin ánimo de lucro atendió en 2016 algo más de 1.200 casos de acoso escolar, lo que supone siete veces menos que los registrados en los últimos doce meses por el 900 018 018. Pese a la desproporción, los casos atendidos por ANAR el año pasado aumentaron un 88% con respecto a los de 2015 y fueron entre tres y cuatro veces más que los recibidos en 2014.

Las conclusiones de la organización sin ánimo de lucro sobre este enorme crecimiento de denuncias es que, como ocurrió antes con la violencia machista, no se trata tanto de que un aumento desaforado de los acosos o las persecuciones en la escuela sino de que las campañas de concienciación, la habilitación de canales confidenciales de denuncia y la mayor implicación de muchos colegios en la persecución de estos comportamientos degradantes han empezado dar sus frutos y los afectados y los testigos han comenzado a perder el miedo a contarlo. Dan el paso para compartir hestos hechos.

Los ocho millares de casos denunciados en el teléfono del ministerio son poco más de un tercio de las llamadas que recibió este servicio en el último año. El otro 64%, unas 14.000 llamadas, son comunicaciones de padres y de miembros de la comunidad educativa, en su mayor parte, que, principalmente, buscaban asesoramiento sobre cómo actuar ante estas graves alteraciones de la convivencia escolar o información sobre el funcionamiento y los servicios del propio teléfono oficial.

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