Luz de teatro para 'Sombras Saavedra'

Uno de los carteles de la compañía Yelmo de Mambrino Teatro. /Y.M.
Uno de los carteles de la compañía Yelmo de Mambrino Teatro. / Y.M.

La compañía Yelmo de Mambrino lleva a escena la novela de Bernardo Sánchez

J. SAINZ

Año 1605. Miguel de Cervantes es acusado del asesinato cometido en el patio de su casa durante una representación de teatro de sombras. Todos los enemigos de su pluma aprovechan para cobrarse venganza, pero surge un testigo inesperado: su criado Sancho Iriarte Recio plantará cara al tribunal. En la defensa de su amo, este Sancho flaco y largo desvelará la verdad del nacimiento del hidalgo de la Triste Figura, don Quijote de la Mancha...

La compañía Yelmo de Mambrino estrena hoy en Plasencia 'Sombras Saavedra', la versión teatral de la novela homónima de Bernardo Sánchez, una obra que, en palabras del propio autor, imagina «un Cervantes guionista y casi cineasta antes que escritor». Una obra que, según su adaptador y protagonista, el actor extremeño Rafael Navarro Galán, «amplía la visión que tenemos de Cervantes y lo hace más atractivo y contemporáneo».

LA OBRA

'Sombras Saavedra',
adaptación de la novela de Bernardo Sánchez a cargo de Rafael Navarro Galán.
Director
Jesús Eguía.
Intérpretes
Rafael Navarro y Juan Manuel Méndez.
Compañía
Yelmo de Mambrino Teatro (Madrid).
Estreno
Teatro Alkázar (Plasencia).

'Sombras Saavedra' es una fábula imaginada, escrita y publicada por Bernardo Sánchez en el año 2000, «una hipótesis novelada -explica este- de cómo Cervantes imaginó el personaje y las aventuras del Quijote estando preso en Argel». La idea: un teatro de sombras chinescas para distraer al bajá con las peripecias de un anacrónico caballero andante y su escudero recorriendo España. Y la forma: un áureo lenguaje del siglo XVII que emplea el discípulo de Rafael Azcona como si ser azconiano y cervantista fuera una misma cosa.

Por azares y causas igualmente cervantinas, el texto llegó un buen día a manos de Rafael Navarro, otro apasionado cervantero que, entre otros, ya había defendido 'The Cardenio Project'. «Este es uno de esos textos que la gente que amamos el teatro sentimos respirar y no descansamos hasta hacerlos oír en público», afirma el actor, que por entonces todavía no conocía al ganador de un Max por la adaptación de 'El verdugo'.

«Este es uno de esos textos que quienes amamos el teatro sentimos respirar y no descansamos hasta hacerlos oír en público»

Durante años Navarro imaginó una versión teatral y finalmente ha conseguido montarla con la compañía Yelmo de Mambrino, dirección de Jesús Eguía Armenteros y la colaboración del propio Bernardo Sánchez. «Como don Quijote -dice su lema-, nuestro teatro nace de la magia de convertir una palangana de barbero en el más maravilloso casco jamás forjado».

Hoy, fruto de ese mismo hechizo, estrenan en el Alkázar placentino un Cervantes diferente, un Quijote de película, un Sancho viejo y nuevo de luces y sombras teatrales.

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