«La sociedad necesita historias que hagan ver que es posible buscar alternativas»

Mayte Olmedilla protagoniza la obra con Ana Hernández y Lila Horovitz. ::/PROMOCIONAL
Mayte Olmedilla protagoniza la obra con Ana Hernández y Lila Horovitz. :: / PROMOCIONAL

La Muestra Nacional de Teatro Cómicos de Alfaro comienza hoy con la obra que mereció el Max al espectáculo revelación en el 2014. También hay función mañana

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Con febrero en el calendario, el telón de la alfareña sala Florida se prepara para levantarse cada fin de semana en dos ocasiones ante Cómicos. Como lleva haciendo desde hace dos décadas. Organizada por el colectivo cultural Quatre Cats con el apoyo del Ayuntamiento y del Gobierno de La Rioja, la Muestra Nacional de Teatro Cómicos 2018 comienza este fin de semana su vigésima edición, con doble función en viernes y sábado (22.30 h). Y proseguirá hasta el 2 y 3 de marzo. Protagoniza su primera cita la elegancia, belleza y poesía de Funamviolistas, de la que Mayte Olmedilla es una de las tres protagonistas

-Ante la fusión de disciplinas, ¿qué son, actrices o músicas?

-En el mundillo nos llaman 'de profesión, funamviolista'. Es difícil definir dónde acaba la música y dónde comienza la actriz.

LA FRASE «Como mujeres, aportamos matices diferentes al humor, como la emoción y reflexión»

-Con ese equilibrio, ¿de dónde surge el proyecto de Funamviolistas?

-Nosotras tuvimos una formación musical clásica muy exigente en conservatorio, también en Londres y Viena. Íbamos encaminadas a tocar en una orquesta sinfónica... aunque siempre mirábamos con inquietud lo que ocurría sobre un teatro. Y en el 2009 se cruzó en nuestras vidas un cásting. Pero, después de todo, se nos despidió del proyecto. Nos enfrentábamos a abandonar ese camino o a hacernos dueñas de ese nuevo destino. Y así nació Funamviolistas.

-¿Cómo maridaron teatro y música para expresar una historia?

-Hemos hecho nuestro el lenguaje que combina el teatro gestual y la música. Es nuestro sello de identidad: crear historias sin palabras y a través de la música. Lo conseguimos a través de mucha investigación, ensayos, probar muchas cosas y en confiar siempre en el poder de la música como lenguaje, que te permite expresar muchas emociones y desarrollar dramaturgias, que es lo novedoso de nuestro proyecto.

-Con la música pueden recorrer el mundo entero.

-Así es, aunque los códigos son distintos en cada país. Pero es muy bonito ver que el público completa la historia, hablar con el espectador y comprobar lo que cada uno ha visto, dónde se ha emocionado...

-A Cómicos el público acude a reír. Pero también le van a hacer reflexionar y emocionar.

-Ante otras propuestas gestuales musicales, vimos que todas eran de hombres. Por ello, quisimos contar desde el lado femenino. Al ser mujeres, el humor es un poco diferente al que hacen los hombres. Aportamos otros matices, como la emoción y la reflexión. Nos parece importante que el público se ría con nosotras, pues somos muy payasas, pero que también se vaya pensando sobre lo contado, por qué ha pasado, por cuánto de rodeados estamos de esta historia... y con un poso de fuerza.

-¿Cómo emocionar con algo tan cotidiano como el desempleo?

-Nuestro director, Rafael Ruiz, vio que el despido del primer proyecto fue importante para nosotros. Y ahí nace la historia: a ellas les van a despedir, se van a ver en la calle sin nada y, desde ahí, van a construir. El público valora ese doble espejo entre la realidad y lo que contamos en la escena. Y le emociona entender que lo que están viendo es real.

-Y aportan una actitud positiva.

-Sí, es muy optimista. Ahora mismo la sociedad no necesita más pesimismo, sino historias que le hagan ver que con creatividad, imaginación y unión es posible buscar alternativas. Lo contamos porque nos ha sucedido.

-Han sido premiadas por todo el mundo. Tener ese palmarés, ¿es un aval o una presión?

-Ambas cosas. El primero en llegar fue el Max y no nos lo podíamos creer, porque éramos todavía unas extrañas en el mundo del teatro, sin tener ninguna institución ni productor detrás. Nos ayudó mucho de cara a la programación, confiaron en nosotras. Hemos cosechado muchos premios, como el Florencio Sánchez en Buenos Aires, donde competíamos con John Malkovich. Y eso también supone presión, sobre todo de cara al estreno el pasado septiembre de la segunda parte de la obra, que es un poco más compleja en la construcción teatral.

-A Alfaro llegan con la primera parte. ¿Con qué actitud se tiene que sentar el público en la butaca?

-Disponibles a pasar por todo tipo de emociones, a disfrutar... Es una historia muy sencilla de ver, no hay que ser un entendido. Sólo tienen que disfrutar y que conecten con el niño interior y la disfruten.

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