Sobrepeso y obesidad infantil

Sobrepeso y obesidad infantil

Entre las causas más importantes destacan los factores genéticos y ambientales y el descenso de la actividad física | España tiene una de las tasas más altas de Europa: 1 de cada 8 niños tiene obesidad

ANA ANDA CENICEROSLogroño

La prevalencia global de sobrepeso y obesidad infantil ha aumentado mucho en la última década. La obesidad infantil es un importante problema de salud pública a nivel mundial, por eso, ha sido denominada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la epidemia no infecciosa del siglo XXI.

España tiene una de las tasas de obesidad infantil más altas de Europa. Uno de cada cuatro niños en España tiene sobrepeso y uno de cada ocho tiene obesidad.

Al igual que en los adultos, en los niños y adolescentes el padecimiento de obesidad se asocia con mayor prevalencia de diversos factores de riesgo de enfermedad, como pre-diabetes, diabetes tipo 2, hipertensión, síndrome metabólico o incluso trastornos del sueño. Además los niños y niñas con exceso de peso tienen peor autoestima y calidad de vida. Sus compañeros les llaman 'gordos' y cuando juegan siempre son los últimos en ser elegidos. Sin olvidar que tienen también mayor riesgo de sufrir exceso de peso y patologías asociadas en la etapa adulta.

Entre las causas de sobrepeso más importantes tenemos: factores genéticos, es frecuente ver que uno o los dos padres son obesos; factores ambientales, como el abandono de la dieta tradicionalmente mediterránea y el aumento de los alimentos ultraprocesados (bollería, comida rápida...), y el descenso de la actividad física, sobre todo con las nuevas tecnologías y los nuevos modos de transporte. Para poder diagnosticar el sobrepeso y la obesidad se utiliza el índice de masa corporal (IMC), que en los niños deben estar referenciado al sexo y la edad, para ello se utilizan unas curvas y percentiles de referencia. Los valores entre el 85 y 95% se considerarían sobrepeso y los valores por encima del 95% serían obesidad.

En los últimos años ha aumentado el consumo de los hidratos de carbono simples. El trabajo, las prisas, etc. han hecho que muchos niños lleven al colegio como almuerzo bollos, galletas, cereales y repostería industrial en general, que nos parecen mucho más fáciles de preparar. Las bebidas azucaradas han pasado a formar parte de la dieta habitual de muchos niños. Hay niños que toman zumos comerciales en el almuerzo, y también hay niños que comen con refrescos. Todo esto supone un aporte extra de azúcar perjudicial para la salud. La permisibilidad de muchos padres ha llevado a que muchos niños reduzcan al mínimo e incluso abandonen el consumo de frutas y verduras. El aumento del consumo de comida precocinada ha llevado a un aumento del consumo de grasas saturadas. Las raciones de pescado en la dieta de muchos niños son muy reducidas y en algunos casos inexistentes. No se cumplen las recomendaciones de dos raciones de pescado azul a la semana, lo que contribuye a que los niveles de vitamina D sean deficitarios.

Existen asimismo pruebas científicas convincentes de que los niños y niñas que dedican más tiempo a tareas sedentarias tales como ver la televisión o los juegos de ordenador presentan más probabilidades de tener un exceso de grasa.

¿Qué podemos hacer?

1.- La comida en los niños puede estar repartida en cinco tomas: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. Así ayudaremos a disminuir la ansiedad por la comida que tienen algunos niños y evitaremos el hábito de picar entre horas.

2.-Aseguraremos un aporte calórico suficiente, de acuerdo a la edad y la actividad física.

3.- Deben consumir 3 o 4 raciones de pescado a la semana y dos de ellas serán de pescado azul.

4.- No se aconseja el consumo de carnes grasas, ni tampoco el consumo de derivados cárnicos ricos en grasa (embutidos).

5.- Se debe potenciar el uso del aceite de oliva, fuente de lípidos de una calidad reconocida universalmente por los científicos y en concreto el aceite de oliva virgen extra.

6.- Fomentar el consumo de cereales integrales, frutas frescas y legumbres.

7.- Consumir sal yodada pero nunca en exceso. Evitar el consumo de productos de alto contenido energético, como los dulces, salsas y fritos.

8.- Procurar una alimentación variada, en horarios fijos. Siempre que se pueda en familia y siendo nosotros un modelo a seguir por los niños.

9.- Limitar las horas diarias de televisión, móvil, videojuegos y consolas. Evitar su uso durante las comidas.

10.- Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, los niños deben realizar un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada o vigorosa que sea adecuada para la fase de desarrollo y conste de actividades diversas.

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