SOBRE NATURALEZA, GEOMETRÍAS Y FRUSLERÍAS

CRÍTICA DE ARTE - ALBERTO PIZARRO

La tarde del 19 de febrero decidí ir a ver un par de exposiciones y escuchar una conferencia. Vistas ambas, me llegué al Centro Ibercaja de Portales, donde iba a hablar mi eminente colega el Dr. Alonso Puig. Con el salón y el vestíbulo atiborrados, me tuve que marchar (con lo que necesito el 'mindfulness', para superarme en cosas difíciles, lograr mayor eficiencia y capacidad de apreciar al otro, ser compasivo y humilde). Antes me topé con la tan simpática como educada Maite Ciriza, quien me agradeció el buen trato crítico que dispenso a quienes exponen en la sala de San Antón. En mala hora, porque no iba a poder hacer lo mismo con la Sra. Herrero Castiella, cuya muestra acababa de visitar.

La de esta artista es una de esas muestras que, por dishomogénea y vulgar, duele criticar. En el entrevero que comporta dicha acción, no le sale a uno elogio alguno. Sin embargo, estaría por asegurar que atesora en su estudio obras de mayor calidad que las exhibidas ahora; que lo que hemos podido contemplar es fruto de una selección desacertada. Aunque quizá no sea yo el que haya sabido dar con su quid artístico. Por eso, para que estas letras no vayan en detrimento de su ejercicio, allegaré referencias halagüeñas de esta madrileña, nacida en 1952, con estudios de Bellas Artes, dilatada experiencia en diseño gráfico y docencia, y numerosas exposiciones por todo el territorio español. De ella se ha dicho que su rigurosa y clásica formación no le ha impedido experimentar tempranamente «con materiales, formas y temáticas hasta hallar una voz y un estilo personal en el mundo de la creación». Y refiriéndose a una de sus exposiciones, similar a la ahora colgada, alguien, con más vena lírica que conocimiento de pintura, escribió: «Produce una extraña y subyugadora sensación de silencio elocuente. Ramas, flores, agua, y noche nos hablan desde su silenciosa serenidad. Una especie de paz, de armonía es el resultado de un atrevido e inestable equilibrio entre la Naturaleza y la Geometría».

Qué razón tenía el maestro Ortega cuando sentenció: «La crítica es un sacramento de muy difícil administración».

Sin ánimo de comparar, sólo por mera coincidencia de fechas expositivas, he de referirme a la muestra que, en La Gota de Leche, ha colgado Mone Sakihara (Japón, 1996); «preludiada» en el vestíbulo por 'Columna continente', tres figuras femeninas que simulan salir de la columna, obra Daniel Díez (Logroño, 1979), sugestivo artista al que habrá que seguir de cerca. Poco diré de la nipona, pues ya me extendí en esta sección a propósito de lo que colgó en La Lonja en mayo del año pasado. Sus ilustraciones digitales impresas sobre papel fotográfico están inspiradas en los esotéricos estampados de su país. Misterio, erotismo, exotismo, costumbrismo, sadomasoquismo onírico... Escenas de extremada crueldad tratadas con excitante delicadeza. Actos de terrible hermosura ofrecidos con refinamiento extremo. La belleza no se queda en mero goce, en intrínseca estupefacción, sino que nos impele gustosamente a interpretar y repensar lo que vemos. Pura delicia, apetecible reto. Visítenla.

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