«Sobra reconocimiento, falta inversión»

Isidro Fainé (centro) y Jaume Giró (detrás), de La Caixa, flanquedos por Gratacós, Blasco, Mendioroz, Fuster, Alonso y Clotet. :: V. Carrasco

Denuncian unos «recortes sangrantes» y reclaman a la sociedad que sea «más exigente» con las administraciones La élite de la investigación española exige más gasto público y un pacto por la ciencia que lo garantice

MIGUEL LORENCI MADRID.

A la ciencia y a la alta investigación médica española «les sobra reconocimiento y les falta financiación y apoyo político». Coinciden en el diagnóstico algunos de sus más reputados investigadores, 'siete magníficos' de nuestro necesitado pero brillante sistema científico. La élite de la ciencia que, amparada por la Fundación La Caixa, protagoniza una campaña para dar visibilidad a su labor y exige más inversiones públicas. Demandan un pacto de Estado por la ciencia que salvaguarde y haga «intocables» unas inversiones que deben multiplicarse. Reclaman más respaldo político y agradecen el reconocimiento de la sociedad, pero le piden que sea «exigente» en la demanda de más financiación.

Son los «imprescindibles» de nuestra ciencia, según la campaña de La Caixa, aunque no todos sus conciudadanos podrían precisar los campos de trabajo de Valentí Fuster, Pedro Alonso, Maite Mendioroz, Eduard Gratacós, María Blasco, Bonaventura Clotet y Josep Baselga -el único ausente en la presentación-, todos autoridades en sus respectivos campos. La fundación que ampara su labor y quiere poner en valor sus logros aspira a triplicar su inversión para alcanzar los 90 millones de euros en 2019.

Un mecenazgo más que necesario para suplir la magra y menguante inversión pública. «Estamos entre los mejores del mundo en cuanto al nivel científico e investigador, pero nuestras cifras de inversión pública están muy lejos y son mucho más bajas», denuncia Eduard Gratacós, que en el Hospital Clínico de Barcelona batalla por salvar la vida de miles de criaturas antes de que nazcan gracias a la cirugía fetal.

«La sociedad nos valora, aunque no todos conocen que somos punteros en muchos campos a pesar de unos recortes de más del 30%, que es muchísimo», dice María Blasco, una de las grandes investigadoras del cáncer que denuncia la gravedad de la caída de la inversión pública. «Con unos recortes sangrantes, seguimos compitiendo con los mejores investigadores del mundo», dice la directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, que reclama «un pacto de Estado por la ciencia que convierta la investigación en intocable y garantice el gasto público». «Si hemos salido de la crisis, es necesario invertir al mismo nivel que los demás países», afirma esta investigadora empeñada en acelerar el hallazgo de nuevos fármacos contra el cáncer.

El mismo pacto reclama Maite Mendioroz, especialista en el mal de alzhéimer. «Hay una percepción positiva de nuestra labor, pero hay una discrepancia con los pocos recursos que se invierten», señala. «Hay que invertir en personas. Un kilómetro de vía del AVE cuesta 15 millones de euros, y es la misma cantidad con la que se podría financiar el salario de 300 investigadores», dice la directora del Laboratorio de Epigenética-Alzhéimer de Navarrabiomed, para quien «la única herramienta para ganar al alzhéimer es la investigación».

«Nos reconocen, pero no nos financian lo suficiente», coincide con sus colegas Pedro Alonso, un referente mundial en la investigación de la malaria. «Hay una confianza profunda en la investigación y una desconexión entre ese reconocimiento y la exigencia de responsabilidades para que haya inversiones», denuncia el director del Programa Mundial de la Malaria de la OMS. «La sociedad debe exigir que se mantenga la inversión», plantea Alonso, que lucha por la erradicación del parásito con una combinación de estrategias: vacunas, insecticidas, fármacos y nuevos métodos diagnósticos.

«Nuestra base científica es excelente y competitiva y la sociedad debe entenderlo e invertir en ella», pide el cardiólogo Valentí Fuster. Propone concentrar la inversión en los mejores y hacer de la excelencia el motor del progreso científico. «Es mejor dar mucho a pocos que poco a muchos», asegura el director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, para quien «prevenir es más económico que curar». Su gran esperanza radica en la infancia. «La clave de la prevención está en la educación de los niños», dice.

«Sin mecenazgo no alcanzaremos la excelencia», plantea Clotet, director del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa. Su aspiración es «la curación total del sida con estrategias combinadas que permitan llegar al escondite del virus».

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