Sergio Prego captura una nube de plástico

Instalación 'Paralorelei' en la Sala Amós Salvador y (abajo) Sergio Prego en su interior. :: díaz uriel
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Instalación 'Paralorelei' en la Sala Amós Salvador y (abajo) Sergio Prego en su interior. :: díaz uriel

'Paralorelei', una instalación escultórica neumática, ocupa (literalmente) la Sala Amós Salvador La pieza del artista donostiarra, realizada ex profeso para Logroño, puede ser visitada hasta el 4 de febrero

J. SAINZ LOGROÑO.

Para unos podría ser una nube de plástico, para otros un gigantesco chorizo de aire comprimido. El artista donostiarra Sergio Prego ha ocupado (literalmente) la Sala Amós Salvador con 'Paralorelei', una instalación escultórica neumática de gran tamaño realizada ex profeso para Logroño. La muestra, inaugurada ayer por Cultural Rioja, permanecerá hasta el 4 de febrero e incluye una visita guiada por el propio autor mañana sábado.

«Planteo otra manera de entender el espacio y, al mismo tiempo, otra manera de entender el pensamiento», comenta, metido dentro de su obra, Sergio Prego (San Sebastián, 1969). Residente en Nueva York y colaborador del artista y poeta estadounidense Vito Acconci, «cultivador del llamado arte corporal y minimalismo escultórico», Prego ha expuesto, entre otros museos, en el PS1 del Moma, en Art 41 Basilea y en el Centro de Arte Contemporáneo de Siena. También en el Reina Sofía de Madrid se ha visto su trabajo y tiene una pieza en el Guggenheim de Bilbao. Ahora, en Logroño, la Amós Salvador respira su aire.

'Paralorelei', de Sergio Prego
Sala Amós Salvador
hasta el 4 de febrero
Visita guiada por Sergio Prego
sábado 2 de diciembre (18 h.)
Charla sobre el artista
a cargo de Mónica Yoldi, 13 de enero
Taller didáctico (público familiar)
a cargo de Rebeca Lorenzo, 3 de febrero
Visitas guiadas
sábados (11.15 h.)

Nada más traspasar la puerta de la sala, 'Paralorelei' sorprende al visitante, que se da de bruces con una superficie en tensión. A primera vista, una estructura hinchable parece ocupar buena parte del espacio arquitectónico interior, recorriéndolo prácticamente de lado a lado y desde el suelo hasta el techo por la propia presión del aire. El espectador se ve obligado a caminar embutido entre el plástico y la pared y así ir penetrando en la instalación. En la práctica, se trata de dos grandes tubos de plástico traslúcido, de seis metros de diámetro y 55 y 65 metros de longitud respectivamente, soportados en módulos sobre tubos de aluminio e ininterrumpidamente alimentados de aire por sendos ventiladores.

Sergio Prego Artista «Planteo otra manera de entender el espacio y, al mismo tiempo, el pensamiento»

Como los gases, que se expanden por el recipiente que los contiene, la obra de Prego se propaga por el recinto cuadrangular de la Amós Salvador a lo largo de sus más de treinta metros de largo y doce de altura. Pero no lo hace libremente, como ocurre con el aire o como haría el éter, sino contorsionándose y retorciéndose en circunvoluciones. Esa estructura diseñada por el artista y montada por su equipo apoyándose en la infraestructura estable de la sala hace empequeñecer los conductos de climatización del local, con los que parece dialogar.

En contraste con la asepsia de los materiales, el conjunto adquiere la apariencia orgánica de los intestinos grueso y delgado. Entre ellos circula el espectador, atravesando estrechos pasadizos hasta encontrar la salida a espacios más amplios. O bien al revés, entrando a buscar lo más recóndito de su vida interior.

El arte neumático fue desarrollado sobre todo en los años sesenta y setenta, pero con la arquitectura como aplicación principal. Prego en cambio lo interpreta escultóricamente y, precisamente, sus intervenciones plantean a través de sus volúmenes una reflexión sobre los espacios arquitectónicos que los contienen.

Según Susana Baldor, la coordinadora de exposiciones de la Sala Amós Salvador, «el artista juega con la ocupación del espacio con elementos neumáticos casi inmateriales con los que se pone en cuestión la relación con el contexto arquitectónico, la idea de objeto artístico y su contextualización en un entorno».

Esa exploración «pone en entredicho la materialidad de la escultura por su elaboración con materiales flexibles y ligeros que hacen que la forma solo exista en un estado determinado o a consecuencia de una acción continuada sobre el material que los compone». Más allá de la concepción clásica de la escultura como objeto inactivo, Sergio Prego expande el concepto haciendo partícipe al espectador. Como él sostiene: «No puedo transformar las leyes físicas, pero sí la manera de percibirlas».

Ahora depende de cada cual percibir en 'Paralorelei' nubes, chorizos o aquello que le plazca.

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