Sebastian Frank gana el Premio Cocinero del Año en Europa

Sebastian Frank. /
Sebastian Frank.

Reale Seguros Madrid Fusión destaca la «cocina exigente y rebelde que rompe rígidas líneas tradicionales» del chef austriaco

VÍCTOR NÚÑEZ JAIME

madrid. El cocinero austriaco Sebastian Frank recibirá el Premio Cocinero del Año en Europa en el marco de la nueva edición de Reale Seguros Madrid Fusión, que se llevará a cabo los próximos días 22, 23 y 24 en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid.

Con este reconocimiento, la organización del congreso culinario destaca la «cocina exigente y rebelde que rompe con rígidas líneas tradicionales para abrir nuevos caminos» del austriaco que trabaja en Berlín, ciudad donde rescata elaboraciones e ingredientes de la tradición centroeuropea (alma rural, aliento vegetariano) y los integra a una propuesta gastronómica contemporánea.

Sebastian Frank definió su vocación cuando tenía 13 años. A esa edad comenzó a aprender a cocinar. Más adelante se formó en el hotel de cuatro estrellas 'Wende de Neusiedl am See' y luego trabajó en el Steirereck de Viena, probablemente el mejor restaurante de Austria. En 2010, siguió a su novia a Berlín y, con 29 años, se convirtió en chef del legendario restaurante 'HORVÁTH', que desde 2014 es de su propiedad.

Frank cultiva hierbas y plantas en el tejado de su restaurante para añadirlas a su menú

«'HORVÁTH' sigue la tradición austriaca, pero no se parece en nada a lo que uno esperaría. Para Frank, cocinar siempre empieza con memorias de su infancia y ha desarrollado su estilo único sobre esta base: extraer el sabor de los platos clásicos austriacos e interpretar su unicidad de una forma moderna y creativa. La cocina emancipadora de Frank exige sobre todo abandonar las normas tradicionales. La carne, el pescado o las verduras reciben un mismo estatus, que hace desaparecer cualquier tipo de categorización entre los productos supuestamente 'simples' y los 'de lujo'. La suya es una cocina exigente que rompe las rígidas líneas divisoras y abre nuevos caminos», explica la periodista gastronómica Kerstin Riedel.

El restaurante de Sebastian Frank se divorcia deliberadamente del lujo convencional y del exotismo adquirido y como resultado genera una dimensión pragmática y moderna, completamente nueva, del disfrute y la calidad. Se toma muy en serio la manipulación consciente de los alimentos y por lo tanto se centra principalmente en la producción local y en productos de su país de origen, un país que no tiene salida al mar. Cultiva hierbas y plantas para su restaurante en la terraza de su propio tejado y ha definido la dirección de su cocina con sus originales platos de verduras.

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