Scorsese, de las malas calles a la gloria

Martin Scorsese, durante una rueda de prensa en París, en el 2015. :: PATRICK KOVARIK / AFP/
Martin Scorsese, durante una rueda de prensa en París, en el 2015. :: PATRICK KOVARIK / AFP

El autor de 'Taxi Driver' ha concluido el rodaje de 'El irlandés', su esperado retorno al cine de gánsteres, que estrenará el año próximo El director recogerá el Princesa de Asturias de las Artes como «figura del cine contemporáneo»

OSKAR BELATEGUI MADRID.

Hollywood tardó 26 años en saldar su deuda con Martin Scorsese (Nueva York, 1942), los que separan la primera nominación al Oscar como director por 'Toro salvaje' de la estatuilla que recibió en 2007 por 'Infiltrados' de manos de tres compañeros de generación: Spielberg, Lucas y Coppola. Los cuatro cambiaron el cine americano, pero Scorsese ha sido el único que se ha mantenido fiel a unas obsesiones que ya inspiraron 'Malas calles' en 1973: la fe religiosa y un acusado sentimiento de culpa, como seminarista que fue; una cámara siempre en movimiento que se mete por todas partes al servicio de un estilo heteredoxo y visceral; y una banda sonora de canciones sin descanso.

El autor de obras maestras como 'Taxi Driver', 'Toro salvaje', 'Uno de los nuestros' y 'Casino' es el ganador este año del Princesa de Asturias de las Artes, dotado con 50.000 euros. Entre las 35 candidaturas de 21 nacionalidades que optaban al premio en esta edición estaban la del cantautor Joan Manuel Serrat, el actor Antonio Banderas, el cantante Raphael y los músicos brasileños Caetano Veloso y Gilberto Gil. En 2015, el Princesa de Asturias de las Artes recayó en otro gigante del cine americano, Francis Ford Coppola. Otros realizadores premiados son Luis García Berlanga, Woody Allen, Fernando Fernán-Gómez, Pedro Almodóvar y Michael Haneke.

FILMOGRAFÍA ESCOGIDA

1967
'¿Quién golpea mi puerta?'
1970
'Malas calles'
1974
'Alicia ya no vive aquí'
1976
'Taxi Driver'
1977
'New York, New York'
1978
'El último vals'
1980
'Toro salvaje'
1986
'El color del dinero'
1988
'La última tentación de Cristo'
1990
'Uno de los nuestros'
1991
'El cabo del miedo'
1993
'La edad de la inocencia'
1995
'Casino'
2002
'Gangs of New York'
2004
'El aviador'
2005
'No Direction Home: Bob Dylan'
2006
'Infiltrados'
2011
'La invención de Hugo'
2013
'El lobo de Wall Street'
2016
'Silencio'
Prevista para 2019
'El irlandés'

El jurado ha destacado la renovación cinematográfica realizada por el director estadounidense a lo largo de más de una veintena de películas que le convierten en «una figura indiscutible del cine contemporáneo». Scorsese es quizá el cineasta más influyente de su tiempo, en pelea con unas 'majors' que conocen su condición de clásico.

Su cine es ruidoso y frenético, casi histérico, a imagen de la vida americana que refleja. Sus mejores películas son crónicas de redención y gracia, en las que su autor observa con mirada de etnólogo a taxistas alucinados, púgiles en calvario y gánsteres con prejuicios burgueses. No hay un solo plano inútil, un desfallecimiento en su rabiosa energía. Scorsese es, además, un cinéfilo ilustrado que ha hecho suya la causa de la conservación de negativos y la divulgación de clásicos.

Lejos de acomodarse en ese cine de gángsteres que bebe de su infancia en Little Italy, el director italoamericano acostumbra a dar quiebros en una filmografía siempre sorprendente. «La iglesia y el cine eran los dos únicos sitios a los que mis padres me dejaban ir», reconoce el director, al que, de niño, le atraía tanto la iconografía católica y la liturgia dramática de la misa que acabó metido a monaguillo. Asmático desde los tres años, fue un chaval solitario cuyo destino no estaba en las bandas mafiosas de Little Italy.

Scorsese estudió en el seminario de la archidiócesis de Nueva York y como no fue aceptado en la universidad católica de Fordham acabó en la de Nueva York, donde ya desechó definitivamente la idea de vestir alzacuellos. «Los pecados no se expían en la iglesia, sino en la calle», le dice su confesor a Charlie (Harvey Keitel) en 'Malas calles'. Después vendría 'Taxi Driver'. Para unos, una variante violenta y fascista de los más reaccionarios postulados hollywoodienses; para otros, una reflexión sobre la soledad del hombre contemporáneo, encarnado en un taxista neurótico e insomne.

'Taxi Driver' consagró en 1976 a Scorsese y a De Niro e hizo de su protagonista, Travis Bickle, un icono de la cultura popular. Ese taxista recién licenciado de Vietnam sueña con limpiar la noche de prostitutas, homosexuales y drogadictos. Y es que en los personajes de Scorsese siempre late la idea de purgar la culpa por sus pecados mediante el sufrimiento. Como Jake La Motta en 'Toro salvaje', que se duele en el ring como un mártir en la cruz.

El autor de 'La última tentación de Cristo', la película religiosa que mayor escándalo provocó, rueda sin descanso. En marzo concluyó el rodaje de 'El irlandés', un esperado regreso al cine de gángsteres con un elenco estelar -Pacino, De Niro, Keitel, Pesci- que produce Netflix, ya que ningún estudio quiso poner los 140 millones de presupuesto.

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