Sanchez Ferlosio: «Se hará lo que se pueda»

El escritor Rafael Sánchez Ferlosio, durante el homenaje, entre su mujer, Demetria Chamorro, y el ministro Méndez de Vigo. :: mariscal / Efe/
El escritor Rafael Sánchez Ferlosio, durante el homenaje, entre su mujer, Demetria Chamorro, y el ministro Méndez de Vigo. :: mariscal / Efe

«Siempre que se vuelve a sus textos se encuentran matices», dijo Méndez de Vigo, que glosó una vida «consagrada a las letras del pensamiento» El premio Cervantes recibe un homenaje por su 90 cumpleaños y bromea sobre si continuará escribiendo

ÁLVARO SOTO

madrid. Rafael Sánchez Ferlosio ha vivido su existencia de una manera «entre quijotesca y machadiana», dijo ayer el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo. Pero quizá solo haya que decir que Sánchez Ferlosio ha llevado una vida «ferlosiana», entendido el adjetivo como una fusión de «sabiduría y desdén», una manera de contemplar el mundo a la vez comprometida y en la distancia, un modelo humano y artístico, y también un escritor que quiso huir del «grotesco papelón del literato», como él mismo dijo cuando hace 60 años comenzó a recibir premios tras publicar 'El Jarama'.

Sánchez Ferlosio cumplió ayer 90 años y no se sabe si en broma o en serio, aseguró que quizá aún no ha dicho su última palabra literaria. «Una vez, Valle-Inclán se acercó a un torero que era muy bueno y le dijo: 'A ti solo te falta que te mate un toro'. Y el torero contestó: 'Se hará lo que se pueda, don Ramón'». El torero era Juan Belmonte y no lo mató un toro: se suicidó de un disparo, en 1962, cuando tenía 69 años.

No tenía preparados grandes fastos Sánchez Ferlosio para un cumpleaños tan especial. «No sé cómo pasaré el día, ahora volveré a casa y no haré nada especial», dijo el autor de 'Vendrán más años malos y nos harán más ciegos', que se encuentra «bien de salud», pero que no sale a la calle «cuando hay mucha polución».

Pero la editorial Penguin Ramdon House le dedicó una fiesta especial. Convertida la silla en el sofá de su casa, tan cómodo se encontraba, con su mujer, Demetria Chamorro, a su lado, Sánchez Ferlosio vio cómo su figura era glosada. La consejera delegada de Penguin, Nuria Cabutí, y el crítico literario Ignacio Echevarría destacaron el genio del escritor. «Siempre ha dicho que se siente muy querido y no entiende a quienes se vanaglorian de hacerse a sí mismos», aseveró Echevarría, compilador de los ensayos y artículos de Ferlosio, que situó al autor entre esos seres humanos que viven el «tiempo consultivo», intensamente y sin finalidad, frente al «tiempo inquisitivo», más tenso y con finalidad. Escritores como Félix de Azúa, Manuel Vicent, Andrés Trapiello, Arcadi Espada, Fernando Sánchez Dragó o José María Guelbenzu y políticos y expolíticos como Cayetana Álvarez de Toledo o Irene Lozano arroparon al homenajeado y su familia.

Méndez de Vigo, por su parte, destacó la vigencia de Sánchez Ferlosio, un autor que perdurará. «Otros vamos marcando horizontes a alcanzar en el calendario, mientros nos vamos retirando del primer plano, pero el escritor escribe siempre para la eternidad», señaló el ministro de Cultura, que elogió los textos de Ferlosio, «indiscutibles y hartamente conocidos». «Siempre que se vuelve a ellos se encuentran matices», agregó. «Le agradezco en nombre de todos los españoles una vida consagrada a las letras del pensamiento», resaltó.

Sánchez Ferlosio nació en Roma en 1927 y en la capital italiana, donde su padre estaba destinado como corresponsal de ABC, vivió sus primeros años. Su progenitor, el falangista Rafael Sánchez Mazas, sobrevivió a un fusilamiento en la Guerra Civil, peripecia sobre la que se basa el libro 'Soldados de Salamina'.

En su juventud, ya en España, formó grupo con Ignacio Aldecoa, Jesús Fernández Santos y Carmen Martín Gaite, con quien se casó en 1953 y de quien se separó en 1970. En 1951 se había dado a conocer con el relato 'Industrias y andanzas de Alfanhuí', ficción autobiográfica que muestra la senda en la que se mueve el escritor, siempre en la fina línea entre realidad y ficción. La obra que lo consagró definitivamente fue 'El Jarama', con la que ganó el Premio Nadal en 1955 y el Premio de la Crítica en 1957. Ensayista, novelista y cuentista, fue galardonado con el Premio Cervantes en 2004, con el Nacional de las Letras en 2009 y con la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes en 2015. 'Gastos, disgustos y tiempo perdido' (2016), 'Babel contra Babel' (2016) y 'Qwertyuiop' (2017) son algunas de sus últimas obras.

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