«Soy tan romántico como Hércules Poirot o Don Quijote»

Kenneth Branagh, caracterizado como Hércules Poirot. :: r. c.
/
Kenneth Branagh, caracterizado como Hércules Poirot. :: r. c.

Lleva a la pantalla y protagoniza una nueva versión de 'Asesinato en el Orient Express', el clásico de Agatha Christie que se estrena hoy Kenneth Branagh Actor y director

MARÍA ESTÉVEZ LOS ÁNGELES.

Kenneth Branagh regresa a la gran pantalla convertido en el detective Hércules Poirot en 'Asesinato en el Orient Express', una película que también dirige y que está basada en la célebre novela de Agatha Christie. El filme, que se estrena hoy, cuenta con un reparto de lujo en el que figuran Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Judi Dench, Willem Dafoe y Penélope Cruz.

-¿Leyó antes a William Shakespeare o a Agatha Christie?

-Creo recordar que los leí al mismo tiempo. Mi madre era una lectora contumaz. En mi casa no había libros porque éramos una familia de clase trabajadora. Recuerdo que la primera vez que compré un libro lo llevé a casa, porque no había nada que me pareciera más excitante que ser dueño de un libro, y mi padre me preguntó: «¿Por qué has hecho eso? ¿No tenemos bibliotecas para los libros? Ya pagamos nuestros impuestos». Le pareció fatal que me lo comprara. Sin embargo, mi madre tenía el hábito de la lectura, le gustaban las narraciones de suspense de Agatha Christie, incluida esta obra, y ella fue quien me inició en sus novelas. Considero a Christie y a Shakespeare un entretenimiento popular.

-¿Cuántos libros tiene ahora?

-Muchísimos. La gente que viene a mi casa cree que vivo en una biblioteca, porque las paredes están llenas con mis libros. Me gusta sentirme rodeado de esas historias, porque los personajes se han convertido en mis amigos.

-¿Le gusta adaptar a los clásicos para una audiencia contemporánea?

-Vuelvo a mis padres de nuevo. Ellos me enseñaron que nadie está por encima de ti, ni por debajo. Yo aplico esa idea a la literatura. No hay ninguna razón para sentirse intimidado por los clásicos. Me gusta engancharme a historias complejas y simplificarlas de una forma práctica y entretenida para el cine. Para mí es un privilegio, una alegría, rodar este tipo de películas.

-Poirot siempre ha sido un personaje excéntrico, ¿era importante destacar su obsesiva compulsión por los detalles?

-Forma parte de su personalidad. Su talento forma parte de sus manías, de otro modo caería en el caos. Para él, no tener equilibrio es un problema. Su relación con el crimen, con resolverlos, nace de sus propias obsesiones. Sabe que minimiza las oportunidades de los criminales. Poirot es una persona aparentemente civilizada, aunque con un instinto primitivo muy desarrollado

-Vivimos en la edad de la provocación, ¿cree que las películas sin una actitud gamberra tienen espacio entre la audiencia joven?

-Soy un ferviente creyente de la autenticidad. Considero que si eres honesto con la narración y tu trabajo vas a lograr seducir al público para el que está destinado el filme. Es un proceso.

-¿Es usted un director en busca de situaciones moralizantes?

-Me atraen los relatos que se vuelven un espejo de la naturaleza humana. Nada es en realidad en blanco y negro, especialmente si hablamos de relaciones. No creo para nada en el absolutismo moral. Al contrario, considero que el drama surge cuando cuestionamos nuestra existencia, nuestras acciones, cuando la gente buena comete actos irresponsables debido a sus circunstancias. En este sentido, Poirot se revela como un hombre consumido por su necesidad de controlar los espacios minimalistas en los que existe y lo hace de una forma intuitiva

-¿Tiene intención de poner en marcha una franquicia, de volver a interpretar a Poirot?

-Me encantaría. Creo que es un papel muy interesante por el que siento cercanía. Es cortés, educado, elegante, un caballero a la antigua. Soy tan romántico como Hércules Poirot o Don Quijote.

-Hablemos del gran bigote de su personaje, ¿necesitó horas de preparación?

-Sí. Fue una de las consideraciones más importantes del rodaje. Estuvimos meses estudiando cual sería el bigote correcto. Teníamos varios e hicimos muchas pruebas. Cada día debía presentarme con cuatro horas de antelación al rodaje para someterme a la tarea de colocármelo. Debo aplaudir al equipo de maquillaje que hizo una labor increíble con el mostacho. Hay cierta provocación en el bigote que hemos elegido, robusto, cuidado y arrogante. Forma parte de la vanidad del personaje y ayuda a describir a alguien que desea ser diferente. Su bigote es una declaración de intenciones

-¿Cómo fue el trabajo con Penélope Cruz?

-Es una actriz maravillosa. Muy meticulosa con el personaje. Curiosa con cada detalle del rodaje. Es una delicia trabajar con ella y, además, es una experta en el 'Trivial', juego que entretenía al equipo de actores durante las horas de descanso. Nos ganaba a todos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos