RESÚMENES MAL RESUMIDOS

CRÍTICA DE BALLET - PERFECTO URIEL

En ballet clásico cuando hablamos de 'Romeo y Julieta' siempre nos referimos, indefectiblemente, a la sublime partitura que nos dejó Sergei Prokofiev y que ha sido coreografiada en múltiples ocasiones desde su estreno en el año 1938 en Brno, Checoslovaquia. Pocas veces se baila la partitura de Hector Berlioz y se obvia la fantasía, obertura, escrita por P.I Tchaikovsky.

Resumir el argumento de W. Shakespeare (3 actos, prólogo y epílogo) en una coreografía de 30 minutos necesita de mucha sabiduría, oficio y arte. Todas estas cualidades estuvieron ausentes desde el primer momento. La coreografía, plagada de 'port de bras' interminables y repetitivos, de paseítos sin sentido que concluìan en una 'pose' clásica, el nulo virtuosismo en la ejecución en una pieza repleta de momentos absolutamente sublimes congelaban el aire. Un aburrimiento soberano envuelto en papel de oro y que no consiguió emocionar a pesar de los telones y colorines de la producción.

Desalentados llegamos al final de la fantasía de Tchaikovsky. Treinta minutos, diez más de los escritos en el original, nos hicieron pensar que la interpretación musical estaba ralentizada para conseguir duración de programa. Resultaba casi imposible reconocer el magistral arte del compositor por excelencia de obras clave del ballet por todos conocidas.

Y cuando, después de los habituales 20 minutos de descanso, regresamos a nuestras localidades para 'Carmen Suite' de Alberto Alonso, pensando que todo sería diferente, nos encontramos con otro fiasco aunque, es verdad, mucho mejor presentado que el anterior. 'Carmen Suite', coreografía, rompedora, transgresora y moderna para su época (Bolshoi 1967) se nos presentaba como un ejercicio impreciso y rudimentario donde lo más parecido a la obra original era el vestuario de los intérpretes. Todos los conceptos coreográficos, de aparente 'sencillismo' en la ejecución, se habían simplificado por gestos toscos y duros para dar credibilidad a lo malvado de los personajes. Destacar, eso sí, la juventud y el entusiasmo del cuerpo de baile. Jóvenes bailarines, yo creo que en formación aún, que ponían todo su empeño en salvar lo que era insalvable.

Es triste que a estas alturas sigamos teniendo que ver estos espectáculos de tan baja calidad. No nos dejemos engatusar por estos sucedáneos rusos a precio de coste. En España ya existen producciones de calidad muy superior y nuestros jóvenes bailarines están preparados para hacernos disfrutar de noches inolvidables pero, claro está, hay que brindarles la oportunidad de hacerlo y contratarlos para que el público los conozca y pueda disfrutar con la danza que ya se hace en nuestro país.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos