Relacionan un nuevo fármaco contra el cáncer con problemas cardiovasculares

Marcos Malumbres. :: l.r.
Marcos Malumbres. :: l.r.

Un estudio del CNIO dirigido por el riojano Marcos Malumbres sugiere una revisión de los protocolos de una terapia contra la leucemia

LA RIOJA

logroño. Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han establecido una relación entre el uso de un nuevo fármaco contra el cáncer con problemas cardiovasculares. El equipo dirigido por el investigador alfareño Marcos Malumbres ha descubierto cómo la proteína Plk1 «no solo regula el crecimiento tumoral sino que es una proteína esencial para el control de la contracción de las arterias y la presión sanguínea».

Por un lado, los inhibidores de Plk1, que están actualmente en fases de investigación clínica con pacientes, son una fuerte promesa para el tratamiento de tumores como la leucemia mieloide aguda. Pero el trabajo del CNIO señala que «los inhibidores de esta proteína pueden provocar también aneurismas y roturas aórticas en modelos animales de ratón».

«Estos resultados pueden tener importantes implicaciones en el desarrollo de estos nuevos tratamientos, y sugieren una revisión de los protocolos de uso de estos nuevos medicamentos contra el cáncer», comunicó ayer el CNIO tras publicarse su estudio en Nature Medicine.

Sus conclusiones relacionan el uso de los inhibidores de Plk1, recién reconocidos como 'terapia innovadora en leucemias' por la Agencia Americana del Medicamento, con la aparición de problemas cardiovasculares. En los últimos años, los inhibidores de reguladores del ciclo celular (el proceso que controla la proliferación de las células tumorales) han mostrado su utilidad en diversos tumores como cáncer de mama. Entre los nuevos fármacos que usan esta estrategia se encuentra volasertib, que ha mostrado resultados «muy prometedores» en el tratamiento de la leucemia mieloide aguda.

«Uno de los problemas con los que nos encontramos al ensayar con nuevos fármacos en pacientes es que conocemos muy poco todavía de la función real de las proteínas a las que van dirigidos», ha explicado el coordinador del estudio y jefe del Grupo de División Celular y Cáncer del CNIO, cuyo trabajo ha sido financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, CENIT, la Red de Investigación Cardiovascular cofinanciada por FEDER, la Fundació La Marató TV3, la Comunidad de Madrid, la Worldwide Cancer Research y la Comisión Europea.

«Nuestros datos -ha zanjado Malumbres- no van en contra del uso de inhibidores de Plk1 en la clínica. Desgraciadamente, todos los fármacos tienen un efecto secundario u otro. El problema es no conocerlo. Tenemos que estudiar muy bien y en modelos adecuados la función biológica de las proteína antes de emplearlas como dianas terapéuticas en pacientes. Sólo así podremos diseñar protocolos de uso adecuados a los pacientes y con un menor número de efectos secundarios».

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