Un regalo 'efímero' de aniversario

Grandes columnas de colores recogen y traducen la luz en sonidos, en el interior de 'Sound of Light'. ::/Justo Rodriguez
Grandes columnas de colores recogen y traducen la luz en sonidos, en el interior de 'Sound of Light'. :: / Justo Rodriguez

La luz se hace sonido en 'Sound of Light', escultura ideada por Marco Canevacci y Marco Barotti y que se podrá ver y recorrer hasta el próximo domingo | El Würth inicia la celebración de sus diez años con una instalación de Plastique Fantastique

Estíbaliz Espinosa
ESTÍBALIZ ESPINOSALogroño

, la icónica cabeza de Manolo Valdés que preside el Museo Würth La Rioja, mira con sorpresa la curiosa escultura que acaba de instalarse ante sus ojos. Ella sólo puede percibir una gigante píldora hinchable de color gris que parece haber tomado tierra en el vestíbulo del museo como si de una cápsula espacial se tratara. Pero el público que desde hoy y hasta el domingo se acerque hasta allí, podrá acceder al interior de esta instalación ideada por el arquitecto Marco Canevacci -conocido mundialmente por sus esculturas inflables gigantes- y el artista Marco Barotti, ambos miembros del colectivo berlinés dedicado a la arquitectura efímera Plastique Fantastique.

Penetrar en las entrañas de 'Sound of Light' (título de la instalación) es acceder al interior de un instrumento, de un vientre, de un juguete, de un escaparate erótico... Es entrar en un dimensión que nos permite escuchar los sonidos de la luz.

Barotti nos explica la técnica. «Una cámara está filmando el cielo y obtiene los datos de la luz que, a través del software Processing, se envían a una especie de sintentizador que mueve notas, tiempos y variaciones modulares». En definitiva, la luz se traduce en sonido y «la arquitectura se torna en un instrumento». Y dado que la luz es cambiante a lo largo de todo el día, también lo es la banda sonora de esta instalación, que precisamente utiliza como pared el lienzo de una pantalla de cine. Varias columnas transparentes de color se descuelgan en el interior de 'Sound of Light', por donde se podrá pasear en grupos de 15 a 20 personas.

«Esta obra responde al deseo de conjuntar elementos como la música, la arquitectura y el espacio»

Esta instalación, nos cuenta Marco Canevacci, «fue desarrollada para un pabellón de música que hay en la ciudad alemana de Hamm, en el marco del festival Urban Lights Ruhr, y responde al deseo de conjuntar elementos como la música, la arquitectura y el espacio público».

Tiene el inconfundible sello de Plastique Fantastique, colectivo que fundó Canevacci en 1999 en Berlín, lugar donde comenzaron a 'hincharse' sus obras. Allí, la necesidad de caldear un enorme pabellón de 2.000 metros cuadrados que había alquilado con unos compañeros, le llevó a idear una enorme burbuja, recurso que acabó condicionando su obra y su vida.

Berlín, por su parte, condicionó lo efímero de su arte. «Haber vivido en Berlín a principios de los años 90 -explica- fue extremadamente excepcional porque había un estado en Alemania del Este que colapsó y dejó un agujero de poder, una situación muy anárquica durante unos años que nos proporcionó muchísimos espacios durante un tiempo limitado. Nunca sabías si era para un mes o un año, y eso fue muy peculiar en un momento de mi vida en el que estudiaba arquitectura. Porque esa temporalidad te dejaba libertad para soñar e interpretar el espacio urbano donde tu vives, de tu ciudad, de tus sueños...».

-Y como arquitecto, ¿no le apetece hacer obras más sólidas y perdurables en el tiempo?, le preguntamos.

-Querida, si tú quieres una casa en los Picos de Europa te la hago.

-¿Pero ha hecho alguna?

-En los Picos de Europa, no.

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