Raphael imita a Raphael

Raphael, rodeado de sus músicos, durante la actuación de ayer en Riojaforum. / JUAN MARÍN
Raphael, rodeado de sus músicos, durante la actuación de ayer en Riojaforum. / JUAN MARÍN

El cantante estuvo cerca de llenar el auditorio de Riojafórum para presentar 'Infinitos bailes'A sus 74 años, estar al pie del cañón sobre el escenario ya es un mérito, pero los hasta 90 euros que costaron las entradas resultaron excesivos

DIEGO MARÍN A. LOGROÑO.

Raphael casi llenó ayer el auditorio de Riojaforum para presentar las canciones de su nuevo disco, 'Infinitos bailes'. Y fue una auténtica presentación porque el público permaneció impasible ante los temas desconocidos. El propio artista reconoció al inicio del concierto estar «feliz por estar de nuevo en La Rioja» y admitió: «Yo sé muy bien a qué han venido». Por eso gastó pronto una importante bala como es la de 'Mi gran noche', a pesar de que, después, hubo que esperar más de una hora para volver a escuchar otra de sus célebres canciones.

En ese periodo de tiempo se pudo comprobar al verdadero Raphael, un artista a quien todo el mundo conoce en España pero a quien pocos han visto en directo. El cantante tiene ya 74 años y a esa edad estar al pie del cañón sobre el escenario ya es un mérito, pero voz, al menos ayer, Raphael tuvo la justa. Es más, en ocasiones hasta rozó el gallo.

En su generación hubo otros dos cantantes mucho mejores que él como fueron Nino Bravo y Camilo Sesto. El primero murió en un accidente de tráfico y Raphael ha demostrado tener mucha mejor cabeza que el segundo, de manera que ha sabido gestionar mucho mejor su trayectoria artística y contrarrestar su falta de voz, que le sobraba a Camilo Sesto y a Nino Bravo, con teatralidad y espectáculo.

Pero resulta que ya Raphael se ha convertido más en un personaje que un artista, y verlo en directo, comprobar los gestos que han popularizado más sus imitadores que él, ofrece la sensación de estar viendo casi un tributo en lugar de al original. De alguna manera la interpretación de Raphael resulta ya histriónica. Y es que hasta bailó cuando un sector del público le cantó un «¡Ese Rafa, ese Rafa, eh!». Seguramente, de la misma manera que no será lo mismo ver a los Rolling Stones de los 70 que verlos ahora, con los otros 74 años de Mick Jagger, o al Bruce Springsteen de los 80 que al actual, con sus 68 años; tampoco es lo mismo ver al Raphael actual que al de años atrás.

Las entradas para el concierto de ayer oscilaban entre los 65 y los 90 euros. Y, la verdad, parece cuestionable cuando menos si merece la pena abonar 90 euros del ala (15.000 pesetas) para ver actuar en directo, siquiera, a Luciano Pavarotti resucitado interpretando 'Rodolfo' en el teatro La Scala de Milán. Hay un punto en el que la música, como cualquier expresión artística, supera su concepción para convertirse en negocio. Y la actuación de anoche fue uno de esos casos.

Dicho claramente: el concierto de Raphael ayer en Riojaforum no valió lo que costaba. Ni 90 ni 65 euros. Por lo demás, no se puede negar que el público, muy adulto en su mayoría, disfrutara del espectáculo. Siete músicos acompañaron al cantante sobre el escenario y ofrecieron una estética moderna y rokera al repertorio, tocando desde un acordeón al ukelele. El concierto fue un continuo medio tiempo y en primeras filas Raphael contó, incluso, hasta con una docena de 'groupies', señoras que aplaudieron en pie cualquier gesto y todas las canciones de Raphael. Auténticas incondicionales.

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