RACIONAL Y EMOCIONAL

CRÍTICA DE ARTE - ALBERTO PIZARRO

N o más cruzar la calle San Antón tenemos, hasta mañana, día 30, sendas muestras de arte racional y emocional. En la sala Ibercaja, la exposición 'Goya y la Academia de Bellas Artes de San Luis', en la que se cuelgan las obras racionales de Bayeu, Salesa, Espinosa, Piranesi y Goya. Y en el Centro de Arte y Diseño Aguado, las inocentes -que esconden una verdad profunda- de Conchi López, Beatriz Pérez, Antonio Eduardo, Iván García, José y Daniel Laencina y Jesús Sáinz, artistas pertenecientes a la Asociación Igual a Ti.

Este crítico, que mucho antes de serlo ya era ginecólogo, está sensibilizado con los discapacitados. Demasiadas veces le ha correspondido informar que un feto padecía una tara genética o una malformación, y da fe que los medios de diagnóstico prenatal están posibilitando que paulatinamente nazcan menos personas con problemas.

El arte sin razón, intuitivo -propio de artistas que dejan de lado lo racional y laboran sin perseguir la fama, el dinero o el halago- fue denominado 'art brut' por Dubuffet; a raíz de que Navratil le enviase los dibujos de sus pacientes, a los que animaba a exteriorizar sus traumas mediante ellos. Andando en tiempo, la representante más eximia de ese tipo de arte quizá haya sido la norteamericana Judith Scott, 'la mujer araña', sordomuda y con síndrome de Down. Tejía sus esculturas como un insecto: atrapaba piezas, las anudaba y envolvía en lana. En el interior, cual si tonel de Diógenes se tratara, aparecieron desechos que ponían de manifiesto su cleptomanía. Una 'outsider' que logró el reconocimiento internacional de museos y coleccionistas.

La primera muestra de este arte que conmovió al crítico -entonces asistente al Congreso Nacional de Ginecología que se celebraba en Sevilla- fue la de la hija del torero José Mª. Manzanares, colgada en el restaurante Puerta Grande. También le impacto favorabilísimamente el saber que, en La Rioja vinícola, Fernando Remírez de Ganuza acometiese la plausible labor de convocar, junto con la Fundación Síndrome de Down de Madrid, el Concurso Internacional de Pintura Bodegas Remírez de Ganuza, en recuerdo de su hija fallecida. Donó toda la facturación correspondiente a la añada 2005 de su vino 'María' para financiar actividades que favoreciesen la integración social, autonomía y crecimiento personal de los artistas Arte Down.

Y no ha sido menor el gozo que le ha producido el ver colgadas las obras de los artistas de la Asociación Igual a Ti, de las que Aguado ha dicho podrían estar en ARCO. Totalmente de acuerdo: en esa feria también exponen discapacitados sin diagnosticar.

Visitemos, pues, ambas exposiciones. La primera, para empaparnos de lo que es dibujar canónicamente. La segunda, para disfrutar de un arte cuya producción irá a menos a medida que el diagnóstico prenatal y la asistencia al parto sigan mejorando. Aunque siempre quedarán parejas que, ante la certeza diagnóstica de que el nasciturus padecerá una discapacidad, decidan no interrumpir la gestación. Lo que al ginecólogo y al crítico siempre le conmoverá.

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