«Quiero mostrar lo mejor del alma humana»

El escritor barcelonés Alejandro Palomas, tras ganar el Premio Nadal. :: marta pérez / Efe
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El escritor barcelonés Alejandro Palomas, tras ganar el Premio Nadal. :: marta pérez / Efe

«El humor es un arma mucho más poderosa que el drama», asegura el ganador del premio Nadal Alejandro Palomas Escritor

MIGUEL LORENCI BARCELONA.

«Veinticuatro horas. Una familia. Una boda. Todo va bien. Una llamada. Todo se tuerce. Una noticia cae como la metralla y lo desbarata todo». Así resume Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) 'Un amor', su novela ganadora del premio Nadal. «No es autoficción sentimental; es literatura con emociones y sin apellidos», dice abominando de las etiquetas este autor de quince libros, casi todos con títulos cortos y tan directos como su estilo: 'Una madre', 'Un hijo' -Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil- o 'Un perro'. «El humor es más poderoso que el drama», afirma este «alfarero de las emociones», que habla de sí mismo en tercera persona y se ve como «un mezcla de angelito y Mr. Spock».

-¿Es una novela rosa, como cabe suponer por el título?

-Para nada. No soy muy amigo de ese color. No es de los míos. Me gusta mezclar colores a paletazos. Cuanto menos te lo esperas hay un rojo. Piensas que se va a teñir de rosa, y aparecen el negro o el blanco, que es el color de la respiración. Mi favorito. Es un juego con muchos colores. Me aburrí del blanco y negro que daban la imagen de un Alejandro Palomas muy cobarde que no apostaba. Cumplidos los 50 lo que más me gusta es arriesgar y poner mucho color.

«Soy un alfarero de las emociones y fabrico las novelas que no encuentro en el mercado»

-La familia, ¿paraíso o infierno?

-Ambos. Son los pilares de la novela, como en la vida, que se vive en blanco y negro, sin arriesgar, cuando te da mucho miedo. Todo lo demás es elección y riesgo. Cuando vives la familia como a mí me gusta, es un deporte de alto riesgo. Cada familia tiene su humor y el de esta familia es peculiar surrealista y nada rosa. Hay mucha emoción contenida y no es de violín.

-Una novela de una intensidad «muy Palomas», dice. Explíquese.

-Escribo novelas porque no encuentro las que yo escribo. Las que me gusta leer. Lo que no encuentro en el mercado lo fabrico yo. Un 'mundo Palomas' en el que trabajo, ideo, vivo y escribo solo. Haciendo un juego de palabras, Palomas es muy Juan Palomo de la novela. No sé cómo definirlo, pero se refleja en lo que escribo. Nadal y Federer juegan con estilo propio. Palomas escribe con estilo Palomas. Un estilo que pocas veces hallo en otros novelistas. Una excepción es la húngara Agota Kristof.

-¿Su lector reirá o llorará más?

-Reirá mucho más. Lo más difícil del mundo es hacer reír. Hacer llorar es muy fácil. No tiene secretos. Hago llorar a cualquiera en cinco minutos. Hacer reír es más complicado. El humor es un arma mucho más poderosa que el drama. En el humor hay compromiso. Cuando en esos horribles programas de televisión preguntan a la gente qué quiere de su pareja, mujeres y hombres siempre dicen: «que me haga reír». No es casualidad. Es un latido inconsciente. La risa une para siempre.

-En su relato todo se tuerce un instante.

-Cuando crees que controlas la situación, la vida juega sus cartas de repente, como en la novela. Los personajes son muy reactivos. Se reordenan sin descanso para llegar a mostrar su mejor versión. El desafío era que a través de la relación familiar llegaran a gustarse los unos a los otros. Es una apuesta por mostrar el mejor lado del alma humana. Me cuesta hacerlo porque a veces no creo mucho en ella. Pero ese era el reto.

-¿Es autobiográfica?

-No entiendo las novelas que no lo sean de algún modo. Siempre hay algo de quien escribe. Coinciden algunos hechos, pero no los personajes a los que se lo atribuyo. Juego con eso como un ceramista con la arcilla. Soy como un alfarero de emociones y personajes. Necesito moldear, retocar, verlos y tenerlos muy a la mano.

-¿Siempre quiso ser escritor?

-Sí. Escritor, guardabosques o farero. Es casi lo mismo. Se trata de estar arriba. Mirar y observar en todas direcciones y poder controlar. Necesito ver el mundo a vista de pájaro. Eso es escribir.

-Recurre a títulos cortos...

-El libro que me hizo escritor fue 'Nada' de Carmen Laforet, el primer Nadal en 1944. Es el mejor título de la literatura española de siempre. Tan simple, tan pequeño y tan grande... Fue una bofetada descomunal. Al principio busqué títulos muy poéticos. Pero pronto me cansé de querer gustar siempre, de querer ser poéticamente bueno. Ahora soy otro. El patito feo se convertido en un cisne despeluchado y viejo. Voy a por todas y para eso ayudan los títulos así.

-¿Hay película en 'Un amor'?

-Espero que alguien haga una serie con 'Una madre, 'Un perro' y 'Un amor'. Es ideal para lo que hay en Netflix o HBO.

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