QUE SERÁ, SERÁ

QUE SERÁ,  SERÁ

ANTON MERIKAETXEBARRIA

Todavía permanecen en mi memoria documentales musicales de valía, al estilo de 'El último vals' (Martin Scorsese, 1978), 'Stop Making Sense' (Jonathan Demme, 1984), 'No Direction Home: Bob Dylan' (Martin Scorsese, 2005), 'Esta no es la vida privada de Javier Krahe' (Ana Murugarren y Joaquín Trincado, 2005) y 'Chavela' (Catherine Gund y Daresha Kyi, 2017). Por sus imágenes desfilan músicos del calibre de Paul Butterfield, Eric Clapton, Neil Young, Van Morrison, David Byrne, Joan Baez, Woody Guthrie, Joaquín Sabina, Martirio y José Alfredo Jiménez, entre otros.

Ahora, 'Sanz: Lo que fui es lo que soy' nos remite a la canción de Jay Livingston y Ray Evans 'Que será, será', ya que se limita a ofrecer un halagador retrato del festivalero cantante, escoltado por cantarines divos al estilo de David Bisbal, Dani Martín, Laura Pausini, Miguel Bosé y la barranquillera Shakira, la chica con Dios en el corazón y el diablo en las caderas, especializada en gallos. Pero, cuidado, al personal le gustan sus actuaciones, aplaude con calor y pide bises, mientras uno desaparece por el foro diciendo más no, por favor. Pero, en esto de la música es como lo de la medicina: que siempre han existido médicos y curanderos.

Sea como fuere, este ídolo de masas pasa revista a su exitosa vida en el proceloso mundo de la canción, desde su actuación en Jarandilla de la Vera en Extremadura, hasta su multitudinario concierto en el estadio Vicente Calderón de Madrid, sin que la cinta alcance jamás verdadera enjundia cinematográfica. A mi juicio, falta esa música que suena en el fondo de todo, más allá; la que nos seduce con su aguda y serena desnudez, siempre misteriosa y sencilla, como lo hacen los ruiseñores. Ese hondo cante jondo capaz de atrapar las más íntimas alegrías y los dolores más profundos. Así que, en 'Sanz: Lo que fui es lo que soy', el bostezo está garantizado.

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