PUTA Y MAMÁ

PUTA Y MAMÁ

ANTON MERIKAETXEBARRIA

Una joven mujer, puta y mamá soltera, obligada por las circunstancias a practicar la prostitución para alimentar a su hijito, a la que da vida con singular intensidad la espléndida actriz argentina Sofía Gala, es la protagonista de 'Alanis', firmada por la directora porteña Anahí Berneri, autora en 2005 de 'Un año sin amor'. En su día, el magistral director estadounidense Howard Hawks colocaba su cámara a la altura de la mirada de sus protagonistas. Que es precisamente lo que lleva a cabo la realizadora del filme, dispuesta a reivindicar el coraje de una madre, enfrentada a un destino cruel.

Los fuertes contrastes que marcan de forma indeleble las imágenes de 'Alanis', son la característica más acusada de la película, a partir de una puesta en escena muy fragmentada, con el fin de comunicar la angustia de vivir de un humillado personaje femenino, capaz de hacer que los espectadores derramen lágrimas, de lograr que sean conscientes de su sufrimiento y fundirse con ella. Tal es el grado de vibración humana que destila el personaje, empeñado asimismo en retener una cierta pureza, a pesar de los sórdidos ambientes en los que se desarrolla la historia.

Sobre el marmóreo pedestal de la gloria, en esa foto de familia de famas y honores, siempre hay un rostro que mira con desconfianza e incluso con fiereza al objetivo de la cámara. No siempre ese rostro es identificable, puesto que se trata de personas desarraigadas, que son crucificadas con una cruz en forma de aspa en los pies de la foto. De uno de estos seres humanos habla 'Alanis', pero sin perder su dignidad, su verdad, su poderosa vitalidad. Porque en último término, estamos ante la historia de una mujer donde lo cotidiano encierra en sí el gérmen de lo terrible. Y la desgracia, el infortunio, están a la orden del día. Por eso la película nos deja una pátina de cercanía... y también de desasosiego.

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