PUENTE SOBRE RÍO SECO

CRÍTICA DE ARTE ALBERTO PIZARRO

Me he hecho eco aquí alguna vez del lamento de los artistas acerca de la poca obra que venden. Sin embargo, a juzgar por la proliferación de exposiciones, en el puente Constitución-Inmaculada y de cara a Navidad cambian las tornas. Sobre el río seco del arte, parece que empiezan a correr los caudales. O al menos la expectativa de ello. En CajaRioja-Bankia en Gran Vía, Navaridas, Olarte, Ana Sanz, Bosco Mercadal y Andrés Tena, con obras de pequeño formato (pintura, escultura, fotografía y diseño) a precio asequible; aunque, como dice Carlos Fuentes, comisario de la muestra, «la calidad de los artistas hace que todas las obras expuestas sean grandes». En la Casa de Cultura 'La Florida', en Casalarreina, cuelga Uríszar. En la Casa de Cultura de Lardero expone y explica sus esculturas G. Ortigosa Yoldi. El acuarelista Pérez Marín colma las paredes del Café Central, de Ezcaray. En la Sala Garrido, de Calahorra, Corres y López Garrido exhiben conjuntamente su obra. Aunque la exposición más clásica en estas fechas es la del CAYDA, donde Aguado nos lleva mostrando los últimos años una sustantiva evolución en su quehacer plástico. Y quizá se haya inaugurado, o esté de por hacerse, alguna de la que no he tenido noticia.

Varias cafeterías de La Rioja también se conviertan en centros expositivos durante estos días. Parece que a los pintores les son más rentables éstas que las galerías privadas (pagan con obra y sus cuadros son contemplados por más gente, aunque menos entendida). Una simbiosis que irrita a los galeristas; un intrusismo que resulta necesario a los pintores lampantes.

Esa competencia con las galerías de arte no sólo proviene de las cafeterías, también de los restaurantes, que con sus platos deleitan vista y paladar. Muy conscientes de que se llena antes el papo que la vista, sirven pocas cantidades, muy adornadas y con títulos que necesitan intérprete. La cosa viene de las 'boutades' de los restauradores franceses, si bien alcanzó su culmen en el 2007 en la Documenta de Kassel -una de las exposiciones de arte contemporáneo más importantes del mundo-, al dedicar un pabellón al restaurante El Bulli, de Ferran Adrià. «Confusión, ansiedad, decepción, curiosidad» fueron las sensaciones que dejó. El chef-artista se justificó diciendo: «El visitante decide qué es arte y qué no lo es». Arte conceptual, minimalismo, deconstrucción, etc. son términos que ya figuran entre la gente de los fogones.

¿A usted le exaspera la Navidad? Compre arte. La murria que nos sobreviene cuando notamos la ausencia de seres queridos se atenúa, e incluso pasa momentáneamente, gozando la obra recién adquirida. O regale arte. Pocos obsequios se agradecen más. El mundo se ilumina un poco al recibirlo. Porque las lucecitas de la ciudad, del árbol, del belén, a veces, lejos de cumplir su función, enceguecen la mente y nos ensombrecen.

Compositiva y la liberación emocional. Algunas obras, pintadas sobre cartones de embalaje sometidos parcialmente a 'grattage', ofrecen texturas con efecto relieve, proceder que fuera muy del gusto de surrealistas e informalistas, artistas que también forman parte de su linaje plástico.

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