PROFETA EN SU TIERRA

CRÍTICA DE MÚSICA - EDUARDO AÍSA

Han tenido que pasar 150 años desde el nacimiento de la gran cantante jarrera Lucrecia Arana (1867-1927) y 90 años de su muerte para que se le haga en La Rioja un homenaje acorde a su categoría en el mundo de la lírica española y del ámbito artístico en general de su época. Lucrecia Arana no solo fue la cantante más aclamada en España a finales del siglo XIX y comienzos del XX y la musa de los mejores compositores de entonces, sino que además, por su matrimonio con el famoso escultor Mariano Benlliure tuvo gran presencia en el mundo artístico, como queda patente en la excelente exposición del Museo de La Rioja donde queda claro testimonio de la enorme amistad que mantuvo con los más importantes artistas del momento, de la talla de un Joaquín Sorolla por ejemplo.

Aparte de la gran exposición del Museo de La Rioja en Logroño, que les recomiendo vivamente, y de la otra exposición de su álbum fotográfico en El Torreón de Haro, se celebró también en octubre un recital lírico con repertorio de la Arana y dos interesantes conferencias en Logroño y Haro a cargo de la bisnieta de la cantante y responsable de la Fundación Mariano Benlliure, Lucrecia Enseñat Benlliure, que, tanto por el rico testimonio familiar recibido por la conferenciante como por la riqueza de documentos y materiales que maneja, resultó muy ilustrativa de la calidad humana y artística de la gran soprano (tiple contralto, como se decía en el mundo lírico español).

El pasado lunes se celebró en la Sala Gonzalo de Berceo el último acto programado en esta serie de homenajes. Bajo el título 'La Riojanica' -que era como la llamaban sus personas más allegadas- asistimos a un espectáculo lírico-teatral en el que la propia cantante, encarnada por la actriz Elena López iba desgranando sus recuerdos mientras ordenaba fotos, dedicatorias, partituras, críticas y recortes de periódicos, dando así lugar a las intervenciones cantadas de los principales hitos de su inmensa carrera, a cargo de la mezzo Nerea Elorriaga, la soprano Cristina Fdez. Igea y el tenor Antón Armendáriz acompañados al piano por Nuria Ollora, que supieron dar vida al recuerdo de este mito del canto español. Fue un generoso recorrido por el repertorio erizado de dificultades que cantaba Lucrecia Arana, sobre todo de Fernández Caballero, al que estrenó innumerables zarzuelas como Gigantes y Cabezudos (que en unos días se representará en el Bretón logroñés), La viejecita, Chateau Margaux, etc.

Así pues Lucrecia Arana ha terminado por ser profeta en su tierra gracias a esta iniciativa tan polifacética y tan bien organizada. Vuelvo a insistir en que no deben perderse las exposiciones comentadas: en la del Museo de La Rioja tienen nada menos que tres cuadros de Sorolla (¡!) y preciosa obra de grandes pintores del momento, además de, por supuesto, numerosas obras escultóricas de Mariano Benlliure. Casi nada.

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